El sol no apareció por ningún lado.

EL SOL NO APARECIÓ POR NUNGÚN LADO en todo el día. No
hubo más que humedad sobre las casas, humedad y tristeza.

He visto pasar un tren de carga, y otro tren lleno de gentes,
con sus locomotoras echando humo hacia el bajo techo gris
del día. Los automóviles y los niños que juegan en las calles
también estaban friolentos, rodeados de neblina.

¿Es el tiempo?, ¿es este tiempo sombrío el que pone el corazón a soñar?
¿Qué música inaudible es la tristeza? Porque todos los deseos de pronto
se echan al suelo, cansados con los ojos cubiertos de lágrimas. y un solo afán, derrotado y obscuro, sigue adelante.

Esta gana de vivir a pesar de todo, este amor amputado que se levanta sobre sus propios muñones, ¿qué es, sino la tristeza, perdón maldito, trago amargo?

Nadie va a saber cuando llegue la noche.

Jaime Sabines.

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Armando Guerrero, Oaxaca, México.