Sobre todo.


Es en tardes bobas o en mañanas descabelladas
cuando profano el acuerdo tácito
de percibir al día y a las gentes
y a las cosas inservibles de plástico rojo
como de pequeño me enseñaron a percibirlas
un padre simple una mama conforme
y un rebaño de maestros obtusos y ciegos.

El sueño de cordura y sensatez se diluye de pronto
en una vorágine de sinrazón de la que
nadie sale bien librado: El autobús es tan irracional
como el ticket de la compra o mi colección de camisetas negras;
Tan extravagante el señor que me vende tabaco
como mi amiga del alma.

La normalidad se me derrite como un helado de piña
del que todos maman y que yo ya no atino ni a olisquear:
Soy el único que puede ver a los marcianos y estoy solo:
Si hablara me encerrarían y tirarían la llave al río.

Quedo entonces de pie pasmado
chupando de un cigarrillo ilógico
entretanto en mis tripas se revuelven
las preguntas que hasta entonces logré amansar
dándoles tontería y cerveza y algún polvo ocasional:
como cuándo dónde por qué y sobre todo para qué.

Sobre todo para qué todo.

Sergi Puertas.

Vacaciones (Stranger in strange land)


Estoy tan solo que temo por mi alma
mi cordura.
Hace días que no hablo. No me hablan:
Gesticulo y señalo frente a las cartas de los restaurantes.
En 5 días
sólo 2 camellos (¿Quiere haxis primo?)
y 1 prostituta (Speak english? Make love?)
se han dirigido a mí. Querían, claro, mi dinero.
Soy invisible para el resto.

Ando calles que no entiendo
fumando y sudando y jadeando sin rumbo.

¿Qué vine a buscar aquí? Lo he olvidado.
¿Qué obtuve? Lo que merezco.

Ya no comprendo ni soporto
tranvías fachadas monumentos.

Desfallezco. Me siento.
¿Qué quiero?

Me quedaré muy quieto.

Sergi Puertas.

Charles Bukowski.



Henry Charles Bukowski 1920-1994, nació en la ciudad alemana de Andernach, pero a los dos años se trasladó con su familia a Baltimore y, más tarde, se mudaron a California, donde vivió gran parte de su vida. Durante muchos años y tras un breve paso por la universidad, se ganó la vida con trabajos temporales, espaciados por los periodos de vacaciones que se tomaba cuando tenía suerte en las apuestas del hipódromo.

Empezó a escribir cuentos siendo muy joven, pero tras un primer relato publicado en la revista “Story Magazine” en 1944, abandonó la literatura por un periodo de diez años, desencantado del proceso que implicaba el publicar. Durante esta década llevó una vida de extremos y excesos motivados por su afición al alcohol que habrá de ser, su numen. En su alcoholismo Bukowski encontraría la inspiración (y la razón) para desarrollar una literatura profunda y punzante que expone al ser humano sin apariencia, que sangra bajo la piel.

“El alcohol es probablemente una de las mejores cosas que han llegado a esta tierra, además de mí. Entonces nos llevamos bien. Es destructivo para la mayoría de la gente, pero yo soy un caso aparte. Hago todo mi trabajo creativo cuando estoy intoxicado. Incluso me ha ayudado con las mujeres. Es una liberación porque básicamente yo soy una persona tímida e introvertida, y el alcohol me permite ser este héroe que atraviesa el espacio y el tiempo, haciendo un montón de cosas atrevidas... Entonces el alcohol me gusta, cómo no”.

En 1964 tuvo una hija con su pareja Frances Smith. Cuando se instaló en Tucson, la amistad con Jon Webb y Gypsy Lou fue determinante para que Bukowski se decidiera a publicar y a vivir de la literatura.

En 1969, tiempo después de haber publicado algunos poemas en la revista literaria “The Outsider” y escribir su columna titulada “Notes of a Dirty Old Man” para el periódico independiente “Open City” (de Los Ángeles) y después para “Los Ángeles Free Press”, llegó la oportunidad en la cual el editor John Martin (de Black Sparrow Press) le ofreció 100 dólares mensuales por el resto de su vida a cambio de que se dedicara a la escritura.

Charles Bukowski escribió el primer poema a los 35 años, su poesía está marcada por un realismo provocador, descarnado y lírico; a un tiempo explícito, brutal en ocasiones, abundante en datos autobiográficos, personalísimos y plenos de humor ácido y desencantado.

No puede olvidarse a propósito de su humor, la entrevista que le hizo Sean Penn al declarar lo que pensaba sobre las mujeres: “Yo las llamo máquinas de quejarse. Las cosas con un tipo nunca están bien para ellas. Y cuando me tiran toda esa histeria... Tengo que salir, agarrar el auto e irme a cualquier parte. Tomar una taza de café en algún lado. En cualquier lado. Cualquier cosa menos otra mujer. Supongo que están construidas de diferente manera, ¿no? Cuando la histeria empieza, se acaba todo. Uno se tiene que ir, ellas no entienden por qué. ¿Adónde vas?, te gritan. ¡Me voy a la mierda, nena!. Piensan que soy un misógino, pero no es verdad. Eso es mentira. Seguro, a veces pinto una mala imagen de las mujeres en mis cuentos o poemas, pero con los hombres hago lo mismo. Incluso yo salgo mal parado muchas veces. Si realmente pienso que algo es malo, digo que es malo, sea hombre, mujer, niño o perro. Las mujeres son tan quisquillosas, piensan que me las agarro con ellas en particular. Ése es su problema”.

En 1970 decidió renunciar a su trabajo en la oficina de correos para dedicarse a escribir todo el tiempo. Tenía 49 años. Por aquellos días escribió una carta en la que exponía los motivos de su decisión: “Tengo dos opciones, permanecer en una oficina y volverme loco o quedarme fuera y jugar a ser escritor y morirme de hambre. He decidido morir de hambre.”

A menos de un mes de haber dejado el trabajo en la oficina de correos, terminó su primera novela titulada “Post Office” (El Cartero). A ésta siguieron otras cinco, protagonizadas todas por Henry Hank Chinaski, alter ego del propio Bukowski, entre las que destaca “La senda del perdedor” (1982).

Los cuentos de Bukowski fueron reunidos en varios volúmenes, siendo el más conocido “Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones” (1972), en el que recoge relatos publicados anteriormente en varias revistas underground. Su obra inspiró a Marco Ferreri para realizar la película, “Tales of Ordinary Madness” (1981), a la que siguió “Barfly” (1989) de Barbet Schroeder, con guión del propio Bukowski.

La prosa de Bukowski es autobiográfica en un 90%, según el propio autor, mucho más que su poesía. El alcohol, el sexo, la soledad y los aspectos más absurdos y sórdidos de nuestra civilización ocupan un lugar de honor en la obra de Bukowski, que siempre evitó los ambientes literarios; prefería los bares y las habitaciones lúgubres.

Sobre la moral convencional opinaba que: “Puede que no exista el infierno, pero los que juzgan pueden crearlo. Pienso que la gente está sobredomesticada. Uno tiene que averiguar lo que le pasa, y cómo va a reaccionar. Voy a usar un término extraño aquí: el bien. No sé de dónde viene, pero siento que hay un básico rasgo de bondad en cada uno de nosotros. No creo en Dios, pero creo en esta ‘bondad’, como un tubo dentro de nuestros cuerpos. Puede ser alimentada. Siempre es mágica, por ejemplo cuando en una autopista sobrecargada de tráfico un extraño hace lugar para que alguien pueda cambiar de carril. Es esperanzador”.

Actualmente Bukowski es conocido como uno de los mejores y el último escritor de la generación Beat, a pesar de que nunca fue asociado con Jack Kerouac o Allen Ginsberg. El mismo Jean Paul Sartre lo consideró el mayor poeta americano.

Bukowski creó una obra que posee energía e identidad, cimientos de una actitud que niega las estructuras formales y de un realismo sucio que tiene momentos de belleza singular, la cual definía como algo relativo ya que "No existe algo como la belleza, especialmente en un rostro humano, eso que llamamos fisonomía. Todo es un imaginado y matemático alineamiento de rasgos. Por ejemplo, si la nariz no sobresale mucho, si los costados están bien, si las orejas no son demasiado grandes, si el cabello no es demasiado largo. Es una mirada generalizadora. La gente piensa que ciertos rostros son hermosos, pero, realmente, no lo son. La verdadera belleza, por supuesto, viene de la personalidad. No tiene nada que ver con la forma de las cejas. Me dicen de tantas mujeres que son hermosas, pero cuando las veo, es como mirar un plato de sopa”.

Hoy te dejo en compañía del poeta que alguna vez dijo de sí mismo: “Soy el que ahuyentó el miedo de la correa de mi padre cuando era azotado en el cuarto de baño, soy Bukowski, el que lo miró a los ojos y advirtió que ya no despedían fiereza, sino que parecían vacíos y evitaban los míos. Soy quien bebió whisky a su antojo en los céntricos bares de Los Ángeles, el escritor que inyecta sangre y “belleza”, soy la bestia, soy un hombre de palabras, soy la humedad de la noche; la caída vertiginosa del mundo, el rebelde que rió de su padre cuando le decía que debía ser ingeniero para ganar mucho dinero, soy quien junto a Hemingway exploró las corrientes subterráneas del corazón del hombre. Soy Bestiabuk el poeta que pasó toda la noche mirando la fiesta de graduación a través de la malla metálica de la ventana, soy el hombre de la barra que mira a esa joven hermosa con un trago en la mano susurrando a la oreja de su acompañante. Soy quien ve a muchos hombres muertos, recibiendo órdenes con una sonrisa de imbéciles, serviles y encantado de serlo. Soy Charles Bukowski, soy la orilla de un vaso que corta, soy sangre…”

El minuto.

~siempre estoy luchando por el siguiente
minuto~, le digo a mi mujer.
entonces ella empieza a decirme
lo equivocado que estoy.
las esposas tienen por costumbre
no creer lo que sus maridos
les dicen.

el minuto es algo muy
sagrado.
he luchado por cada uno desde la
infancia.
sigo luchando por cada uno.
no he estado nunca aburrido ni
sin saber qué hacer a continuación.
incluso cuando no hago nada
saco partido al tiempo.

no alcanzo a entender
por qué la gente tiene que ir
a parques de atracciones o películas
o sentarse delante de la tele
o hacer crucigramas
o ir de picnic
o visitar a los parientes
o viajar
o hacer la mayoría de las cosas
que hacen.
mutilan minutos
horas,
días,
vidas.

no tienen ni idea de lo
precioso que es un
minuto.

lucho por entender la esencia
de mi tiempo.
eso no significa que
no pueda relajarme
y tomarme una hora libre
pero debe de ser cuando
yo quiera.

luchar por cada minuto es
luchar por lo que es posible en
tu interior,
de manera que tu vida y tu muerte
no sea como la suya.

no seas como ellos
y sobrevivirás.

minuto a
minuto.

Charles Bukowski.

Se pone el sol.

Nadie lamenta mi marcha,
ni siquiera yo;
pero debería haber un juglar
o al menos una copa de vino.

me parece que molesta sobre todo a los jóvenes:
una muerte lenta y no violenta.
aun así, hace soñar a cualquier hombre;
deseas un viejo barco que se hace a la mar,
la blanca vela recubierta de sal
y el mar que sacude indicios de inmortalidad.

el mar en la nariz
el mar en el pelo
el mar en los tuétanos, en los ojos
y sí, ahí en el pecho.
¿echaremos de menos
el amor de una mujer o la música o la comida
o el retozar del recio caballo
furioso venga a cocear terrones y destinos bien lejos
justo en el momento en que se pone el sol?

pero ahora me ha llegado el turno
y no hay la menor majestad en ello
porque no hubo majestad
antes
y ninguno de nosotros, cual gusanos sacados a mordiscos
de nuestras manzanas,
merece indulto.

la muerte me entra en la boca
y me serpentea por los dientes
y me pregunto si me asusta este morir sordo
y apenas triste que es
como el marchitar de una rosa.

Charles Bukowski.

Especial 1990.

Rendido por los años,
hastiado hasta los huesos,
bailando en la oscuridad con la
oscuridad,
el Chico Suicida
encanecido.

¡ah, los fugaces veranos
pasados y desaparecidos
para siempre!

¿es la muerte
lo que me sigue los pasos
ahora?

no, no es mas que mi gato,
esta
vez.

Charles Bukowski.

Tal como son las cosas.

Primero intentan doblegarte con la pobreza
absoluta
luego intentan doblegarte con la fama
vacía.

si no te doblega lo uno
ni lo otro
hay métodos naturales
como las enfermedades típicas
seguidas de una muerte
ingrata.

pero a la mayoría nos doblega mucho antes de
eso,
como debe
ser,

un terremoto
una inundación
el hambre
la ira
el suicidio
la desesperación

o sencillamente
quemarte gravemente
la nariz
mientras enciendes un
cigarrillo.

Charles Bukowski.

Sobre la competencia.

Cuanto más arriba llegas
mayor es la presión.

quienes se las arreglan para
durar
aprenden que la distancia
entre la
cumbre y el
abismo
es inmensa
hasta la
obscenidad.

y quienes
triunfan
saben
el secreto:
no lo
hay.

Charles Bukowski.

Mente y corazón.

Inexplicablemente estamos solos
solos por siempre
y así es como debía ser,
nunca debió ser
de ninguna otra manera;
y cuando empiece la lucha de la muerte
lo último que quiero ver
es
un corro* de rostros humanos
rondándome;
prefiero que sólo estén mis viejos amigos,
los muros de mi ser,
que sólo estén ellos.

he estado solo pero rara vez me he
sentido solo.
he saciado mi sed
en el pozo
de mi ser
y el vino era bueno,
el mejor que he bebido,
y esta noche
sentado
contemplando la oscuridad
por fin entiendo
la oscuridad y la
luz y todo lo que hay
entre una y otra

la tranquilidad de la mente y el corazón llega
cuando aceptamos lo que
hay:
habiendo
nacido en esta
extraña vida
debemos aceptar
la apuesta perdida de nuestros
días
y alegrarnos en cierta medida
del placer que supone
dejarlo todo
atrás.

no llores por mí.

no llores mi pérdida

lee
lo que he escrito
y luego
olvídalo
todo.

bebe del pozo
de tu ser
y empieza
de nuevo.

Charles Bukowski.


*Corro.
(Quizá del lat. cŭrrus, carro; cf. corral).
1. m. Cerco que forma la gente para hablar, para solazarse, etc.
2. m. Espacio que incluye.
3. m. Espacio circular o casi circular.

Saludo y despedida.

Saludo y despedida

delicada cual mariposa
aleteando a la
luz asesinada
pasaste por aquí
como el silbido del fuego
y cuando todo acabó
los muros se vinieron abajo
se izaron las banderas
y el amor quedó agotado.

dejaste atrás un par de zapatos
un viejo bolso
y algunas tarjetas de Navidad y
de cumpleaños
todas mías
sujetas
con una goma elástica
verde.

más que suficiente,
supongo,
porque
cuando tu amante se ha marchado,
gracias a los dioses,
el silencio es
definitivo.

Charles Bukowski.

701-762 A.C.

Estas noches oscuras
empiezo a sentirme como
el poeta chino Li Po:
bebo vino y escribo poemas
escribo poemas y bebo
vino

consciente
en todo momento de las estrictas limitaciones
que tiene el
ser humano

para luego
aceptar que

el vino y los poemas
se entremezclan
con suavidad:

sí, cabe encontrar
un remanso de paz
en esta guerra
interminable
que denominamos vida
donde
cosas
como la
luz, la sombra, el sonido,
los objetos
se tornan
suave
y justificadamente
fascinantes.

Li Po
borracho de
vino
sabía muy bien que
saber bien
un sola cosa
era lo mejor.

Charles Bukowski.

El buda Chinaski dice.

A veces
hay que
retroceder
uno o
dos pasos,
batirse en re-
tirada

cogete
un mes de
descanso

no hagas nada
no
quieras
hacer nada

la paz es
primordial
la paz es
primordial

aquello
que quieres
sea lo que sea
no vas a
conseguirlo
esforzándote
más de la cuenta.

cógete
diez años
de descanso

estarás
más
fuerte

cógete
veinte años
de descanso

estarás
mucho más
fuerte.

de todos modos,
no hay nada
que ganar

y
recuerda,
lo segundo mejor
que hay
es
dormir toda una noche
de un tirón

y
lo mejor:
una muerte
apacible.

mientras tanto
paga la factura del
gas
si puedes
y
evita
discutir con la
esposa.

Charles Bukowski.

Solo de nuevo.

Pienso en cada una de
ellas
viviendo en alguna otra parte
sentadas en alguna otra parte
o tal vez dando de comer a un
crío
o
leyendo un
periódico o gritándole
a su
nuevo maromo...*

pero por suerte
mi pasado femenino
(a mi modo de ver)
ha concluido
pacíficamente.

sin embargo, la mayoría de la gente parece estar
convencida de que una
nueva relación sin duda
funcionará.

que la anterior
no fue más que el
error de
escoger una mala
pareja.

nada más que
mal gusto
mala suerte
una jugarreta del destino.

y luego hay quienes
creen que las viejas
relaciones se pueden
retomar y
renovar.

pero, por favor,
si eres de esa opinion

no llames
no escribas
no vengas

y mientras tanto,
no
te sientas herida, porque este
poema durará mucho
más de lo que duramos
nosotros.

se lo merece:
su fuerza
reside en que
no
busca
compañía en
absoluto.

Charles Bukowski.


*Maromo.
(De maroma).
1. m. Novio o amante masculino. Se ha echado un maromo.
2. m. coloq. Individuo, tío, fulano.

El sol es el hazmerreír.

A medida que continúa el juego
deberías procurar decir cada vez más claro
lo que de veras
crees
incluso si lo que de veras
crees
resulta
equivocado.

puede ser una tarea
arriesgada
y difícil.

pero
si no puedes reírte
de la inmensa desventaja
que todos soportamos en nuestro
intento de entender
y saber

sin duda
tendrás un sueño
inquieto
en el
ataúd.

Charles Bukowski.

Avanzando hacia la oscuridad.

Si no conseguimos encontrar el valor para seguir,
¿qué haremos?
¿que deberíamos hacer?
¿que harías tú?
si no podemos encontrar el valor para seguir,
entonces,
¿qué día
qué minuto
de qué año
nos equivocamos?
¿o fue una acumulación de todos los
años?

tengo algunas respuestas.
morir, sí.
enloquecer, tal vez.

¿o quizá
apostarlo todo?

si no conseguimos encontrar el valor para seguir,
¿qué deberíamos hacer?
¿que hicieron todos los
demás?
siguieron viviendo su vida,
de mala manera.

nosotros haremos lo mismo,
probablemente.

vivir demasiado
exige algo más que
tiempo.

Charles Bukowski.

Unas meditaciones personales.

Tienen razón: tal vez ha sido demasiado fácil escribir sólo so-
bre mí mismo y los caballos y la bebida, pero también es
cierto que no intento demostrar nada. dar largos paseos de
un tiempo a esta parte ha sido agradable y aunque mi deseo
por la hembra se mantiene, ya no tengo necesidad de estar
siempre al acecho de nuevas conquistas. cabalgar la misma
yegua no tiene por qué ser aburrido. deja que las potrillas
salvajes den problemas a otros hombres. a menudo estoy sa-
tisfecho a solas. ahora la gente me resulta más entretenida
que repugnante (¿me estoy hablandando?) y aunque sigo te-
niendo noches y días de depresión, la máquina de escribir
no me falla. los lectores esperan un crecimiento continuado
de sus poetas pero a estas alturas ya me parece milagroso
aguantar (el tipo, jaja). largos paseos, sí. y la capacidad de no
preocuparme -a veces- mientras nuestra sociedad entra
en erupción y se debate no quiere decir que sea víctima de
ninguna merma artística. las tardes solitarias tras las cortinas
echadas, sin ser rico ni pobre, pueden resultar agradables.
¿llegará a tiempo la locura? no lo sé y no busco respuesta, só-
lo un espacio pequeño y tranquilo entre no saber, no querer
saber y, al cabo, averiguar.

Charles Bukowski.

Algo auténtico, una buena mujer.

Para ti Corn Poppy.



Dejo el libro y pregunto:
¿Cómo es que siempre andan escribiendo sobre
los toros, los toreros,
quienes nunca los han
visto?
y mientras rompo la tela de la
araña al coger el vino,
con el zumbido de bombarderos
quebrando el consuelo, decido
que debo escribir una carta impaciente a mi
cura sobre una puta de
la Calle 3
que no hace más que llamarme a las 3
de la madrugada.
con el culo lleno de
astillas,
pensando en poetas de cuaderno
y en el cura,
me acerco a la máquina de escribir
junto a la ventana
para ver mi carta
y mirar mirar
el cielo negro tinta
y mi mujer dice Mike, por
el amor de Dios,
la máquina de escribir toda la noche,
¿cómo voy a dormir? y me meto rápidamente
en la cama,
le beso el pelo y digo
lo siento lo siento lo siento
a veces me acaloro
no sé por qué...
un amigo mío ha
escrito un libro sobre
Manolete...
¿quién es ése? nadie, chavala,
un muerto
como Chopin o nuestro viejo cartero
o un perro,
duérmete, duérmete,
y la beso y le acaricio la
cabeza,
una buena mujer,
y poco después duerme mientras yo aguardo
la mañana.

Charles Bukowski.

Nada de líderes, por favor.

Invéntate y luego reinvéntate a ti mismo,
no nades en el mismo cenegal.
invéntate y luego reinvéntate a ti mismo
y
záfate de las garras de la mediocridad.

invéntate y reinvéntate a ti mismo,
cambia de tono y de forma tan a menudo que
nunca puedan
clasificarte.

cobra nuevas fuerzas y
acepta lo que hay
pero sólo según los términos que hayas inventado
y reinventado tú.

sé autodidacta.

y reinventa tu vida porque debes hacerlo,
es tu vida y
es historia
y el presente
sólo te pertenece
a ti.

Charles Bukowski.

Resplandor púrpura.

Veo los zapatos
de tacón alto y la rosa blanca marchita
encima de la barra
como un puño
apretado.
el whisky acelera el corazón
pero desde luego no ayuda a
la mente y ¿verdad que es curioso cómo se puede sufrir
sólo por la mera monotonía letal de
la existencia?

veo a esa
bailarina de striptease paseándose por encima de
la barra
meneando lo que cree es
mágico
con todas esas caras mirándola
por sobre las carísimas
copas.

¿y yo? ¿aquí? la hostia,
la verdad es que ella me traía
sin cuidado pero me encanta el pulso
de la música insípida y estruendosa venga a aporrear
en el resplandor púrpura, todo esto
tiene algo: creo que no
me había sentido nunca mejor.

la miro, la muñeca
púrpura ta
triste tan barata tan
triste, nunca se te ocurriría
acostarte con ella o escucharla hablar
siquiera, sin embargo, en ese garito ebrio
te gustaría
entregarle el corazón
y decir
tócalo
pero luego
me lo devuelves.

con qué ferocidad baila ahora en
el resplandor púrpura,

el púrpura me causa un efecto extraño:
hubo una noche
hace 30 años,
estaba borracho, cierto y había
un Cristo púrpura en una urna de cristal
a la entrada de una pequeña iglesia e
hice añicos el cristal, rompí
el cristal, y metí la mano y toqué
a Cristo pero
no era más que un muñeco y oí las
sirenas entonces y eché
a correr.

bueno, mi mente no ha sido la misma
desde entonces y escribir ayuda pero no
se puede escribir todo el rato, así que ahora la bailarina
parte el corazón que me queda y no
sé por qué pero empiezo a dar dinero
a todo el mundo en el bar, le doy uno de cinco a este
tipo, uno de diez a ése, pienso que igual les
hace abrir los ojos a la sabiduría
de todo esto
pero ni siquiera dicen
~gracias~, sencillamente piensan que soy
bobo.

el gerente viene y me dice que me vaya
a tomar por saco, le doy uno
de veinte, lo
acepta.

dos amigos
estaban sentados a una mesa
del fondo, me ayudan a levantarme y me sacan del
bar.
a mí me parece que la situación es de lo más
graciosa pero están
encabronados:

¿dónde tienes el coche?

¿Dónde tienes el puto
coche?

no sé, les
digo.

pues es una pena de la hostia, me
dicen y me dejan solo, sentado en
la escalera de entrada a un
edificio de apartamentos.

enciendo y fumo un cigarrillo,
luego me levanto y emprendo el largo
paseo, un paseo que seguro
me llevará al menos un par de
horas
hasta encontrar mi coche (experiencia previa)
pero sé que cuando
lo encuentre, el subidón de
alegría será
lo único que necesite
y que entonces seré capaz de
empezar con mi vida desde cero
otra vez.

Charles Bukowski.

Armando Guerrero, Oaxaca, México.