El camino no elegido


Dos caminos se bifurcaban en un bosque amarillo,
Y apenado por no poder tomar los dos
Siendo un viajero solo, largo tiempo estuve de pie
Mirando uno de ellos tan lejos como pude,
Hasta donde se perdía en la espesura;

Entonces tomé el otro, imparcialmente,
Y habiendo tenido quizás la elección acertada,
Pues era tupido y requería uso;
Aunque en cuanto a lo que vi allí
Hubiera elegido cualquiera de los dos.

Y ambos esa mañana yacían igualmente,
¡Oh, había guardado aquel primero para otro día!
Aun sabiendo el modo en que las cosas siguen adelante,
Dudé si debía haber regresado sobre mis pasos.

Debo estar diciendo esto con un suspiro
De aquí a la eternidad:
Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,
Yo tomé el menos transitado,
Y eso hizo toda la diferencia.


Robert Frost.

[Sueño. No sé quién soy en este momento]


SUEÑO. No sé quién soy en este momento.
Duermo sintiéndome. En la hora calma
mi pensamiento olvida el pensamiento,
no tiene alma mi alma.

Si existo, es un error saberlo. Si despierto
parece un error mío. Siento que no sé.
Nada quiero ni tengo ni recuerdo.
No tengo ser ni ley.

Lapso de la conciencia entre ilusiones,
fantasmas me limitan y contienen,
duerme ignorante de ajenos corazones,
un corazón de nadie.


Fernando Pessoa.

Quiero decir que nadie


Que nadie venga a pedir explicaciones
que nadie venga a decirme que soy culpable de esto o de aquello.
Es cierto, el cielo sobre mis hombros no carece de montañas...
pero tampoco de aves.
El ruido de las rodillas al caer en la tierra ha embellecido un alma,
el ruido de la gota de llanto en la hierba ennegrecida ha allanado el camino
que siempre es un regreso,
por eso que nadie venga con su ramo de disecadas flores a dejarlo en la tumba donde debía haber un muerto y no hay un muerto sino solo unos ojos
que saben lo terrible de mirar en la nada y hallarse mientras tanto,
así que no venga nadie ahora a querer mencionar todo lo que fue dicho antes y no oído
no venga nadie a querer levantar los muros alrededor de la casa
de aquel que antes de ser un hombre ha sido ya un anciano
no traiga nadie hasta aquí la palabra nefasta cuyo centro es abismo,
cuyo borde es tormenta,
no venga nadie a recordar al olvidado intentando cerrar la yaga que no puede cerrarse
ni venga ningún violín maligno a endulzar la malsana melodía
que el pecho agónico conoce: esa asma donde cría
el invierno sus pájaros oscuros y sus campos de niebla,
y que nadie pretenda venir y cerrar unos ojos que a la noche y al día ya no deben cerrarse
ya no pueden ni esperan ni quisieran cerrarse,
y que nadie pretenda retornar de ese reino rodeado por murallas
como el mar rodeado por islas donde crece la piedra y la tiniebla
que carcome la piedra,
que el frío permanezca solamente en el frío y la sombra en la cueva donde repta el silencio,
que el aroma nefasto solo se hunda en los poros de aquel de donde emana,
que el siglo donde habitas no se acerque a mi instante,
que no se atreva nadie a mirarme los ojos,
y tú menos que nadie...y tú menos que nadie...y tú menos que nadie...

Que no se atreva lo visto o lo no visto
a juzgarme por cosas que solo yo conozco,
que nadie se atreva a venir a reclamarme por su tristeza interminable.


Jorge Galán.

El daño


Lo supimos después,
sin tiempo para nada.

Porque tal vez la vida nos dio todo al principio
y seguimos buscando
un camino que lleve a ese lugar,
un puñado de polvo
que guarde el equilibrio suficiente
para no convertirse
en aire o en montaña.

Porque tal vez la vida no nos perteneció
y se fue consumiendo
como todas las cosas que hemos creído nuestras
y son parte del daño
que dibuja las líneas de la historia
derribando ciudades con sus muros.

Y de haberlo sabido
habríamos juntado nuestras manos
o mirado a otra parte.

Y de haberlo sabido,
habríamos mordido nuestros labios
sangrando en el amor
para dejar visibles las heridas,
o habríamos rezado,
o renunciado a todo para quedarnos quietos
y no cruzar los días que agonizan.

Es todo tan inmenso que no cabe en el llanto
y el dolor nos observa desde fuera.

Lo supimos después,
no hay nostalgia más grande que aquella del futuro.


Fernando Valverde.

En el corazón, quizá


En el corazón, quizá, o más exacto:
Una herida rasgada con navaja,
Por donde se va la vida mal gastada,
Con total conciencia nos apuñala.
El desear, el querer, el no bastar,
Equivocada búsqueda de la razón
Que el azar de ser nos justifique,
Es eso lo que duele, quizá en el corazón.


José Saramago.

Carta de creencia

Coda*

Tal vez amar es aprender
a caminar por este mundo.
Aprender a quedarnos quietos
como el tilo y la encina de la fábula.
Aprender a mirar.
Tu mirada es sembradora.
Plantó un árbol.
                         Yo hablo
porque tú meces los follajes.


Octavio Paz.


* Coda 
1. f. Métr. Conjunto de versos que se añaden como remate a ciertos poemas.

mujer liberada y hombre liberado


Fíjate.
ésa por la que pensaste
en suicidarte
la viste el otro día
bajando del coche
en el aparcamiento de Safeway.
llevaba un vestido verde
raído y botas viejas
sucias
y la cara reseca por la vida.
ella te vio
así que te acercaste
y hablaste y luego
escuchaste.
el pelo no tenía brillo,
los ojos y su conversación se veían
apagados.
¿dónde estaba?
¿dónde había acabado?
¿y tú ibas a suicidarte por
ella?

la conversación terminó
ella entró en el supermercado
y tú miraste su automóvil
y hasta esa cosa
que solía llegar y pararse
delante de tu puerta
con tanto brío y espíritu
aventurero
ahora parecía
carne de
desguace.

decides no entrar en
Safeway,
irte 6 manzanas más al
este a hacer la compra
en Ralphs.

montado en el coche
te alegras bastante de no haberte
suicidado;
todo es delicioso y
el aire muy puro.
con las manos en el volante,
sonríes al mirar si viene alguien
por el retrovisor.

amigo mío, piensas,
te has salvado
para otra persona, pero
¿quién?

una esbelta criatura pasa por delante
con minifalda y sandalias
enseñando unas piernas maravillosas,
viene a hacer la compra en Safeway
también.

apagas el motor y
vas tras ella.


Charles Bukowski.

amor guau guau


Aquí las cosas están difíciles pero
casi siempre están difíciles.
básicamente estoy tratando de llevarme bien
con las hembras. cuando
las conoces sus ojos
rezuman com-
prensión; las risas abundan
como pulgas marinas. después, Di-
os, el tiempo sigue con su tintín y
la cosa hace aguas. te
empiezan a BOMBARDEAR con EXIGENCIAS.
y, de hecho, lo que
exigen va en esencia contra lo que
tú eres o podrías ser.
lo más raro es cuando de pronto
descubres que nunca han
leído nada de lo que has escri-
to, que en realidad no lo han leído en
absoluto. o peor, si lo han leído,
¡han venido a SALVARTE!
lo cual significa principalmente
querer que te comportes como todo el
mundo y seas igual que ellas
y sus amigos. entre-
tanto te han chupado
la sangre y envuelto
en un millón de telarañas, y
siendo más o menos una
persona sensible no puedes
sino recordar su
lado bueno o el lado
que al principio parecía ser bueno.
y así te encuentras
solo en tu
dormitorio con retortijón de
tripas y diciendo, ay, mierda
no, otra vez no.

tendríamos que habérnoslo figurado.
tal vez queríamos el caramelo
de la suerte. tal vez teníamos
fe. qué basura.
teníamos fe como los perros
tiene fe.


Charles Bukowski.

espacio de reposo


Tienes que tenerlo o las paredes se te vienen
encima.
tienes que renunciar a todo, tirarlo por
la borda, todo por la borda.
tienes que mirar lo que miras
o pensar lo que piensas
o hacer lo que haces
o
no haces
sin considerar el beneficio
personal
sin aceptar directrices.

la gente está desgastada de
bregar,
se refugia en el hábito
cotidiano.
sus desvelos son los desvelos
del rebaño.

pocos tienen la capacidad de quedarse
observando un zapato viejo
diez minutos
o de pensar cosas extrañas
como quien inventó el
pomo de las puertas.

se vuelven pasmarotes
porque son incapaces de
reposarse
deshacerse
desenredarse
dejar de ver
desaprender
tomar distancia.
escucha su risa
falsa, y luego
aléjate.


Charles Bukowski.

Nunca es tarde

Nunca es tarde para empezar de cero,
para quemar los barcos,
para que alguien te diga:
--- Yo sólo puedo estar contigo o contra mí.

Nunca es tarde para cortar la cuerda,
para volver a echar las campanas al vuelo,
para beber de esa agua que no ibas a beber.

Nunca es tarde para romper con todo,
para dejar de ser un hombre que no pueda
permitirse un pasado.

Y además
es tan fácil:
llega María, acaba el invierno, sale el sol,
la nieve llora lágrimas de gigante vencido
y de pronto la puerta no es un error del muro
y la calma no es cal viva en el alma
y mis llaves no cierran y abren una prisión.

Es así, tan sencillo de explicar: ---Ya no es tarde,
y si antes escribía para poder vivir,
ahora
         quiero vivir
                    para contarlo.


Benjamín Prado.

mujer durmiendo

Me senté en la cama a escucharte
roncar de noche
te conocí en una estación de autobuses
y ahora me maravillo de tu espalda
tan pálida y llena de
pecas infantiles
mientras la lámpara despoja la irresoluble
tristeza del mundo
sobre tu sueño.

no te veo los pies
pero debo suponer que son
unos pies absolutamente encantadores.

¿de quién eres?
¿eres real?
pienso en flores, animales, pájaros
todos parecen más que buenos
y tan claramente
reales.

sin embargo no puedes evitar ser una
mujer. todos hemos sido elegidos para ser
algo. la araña, el gallo.
el elefante. es como si cada uno fuera
un cuadro colgado en
la pared de una galería.

y ahora el cuadro se da
la vuelta, y por encima de un codo curvado
veo 1/2 boca, un ojo y
casi una nariz.
el resto está oculto
a la vista
pero sé que eres una
una obra moderna viva,
contemporánea
quizá no inmortal
pero nos hemos
amado.

por favor sigue
roncando.


Charles Bukowski.

Armando Guerrero, Oaxaca, México.