PARA SIEMPRE


A tientas en una nube de humo,
sigo la raya que en el suelo del jardín deja un caracol
hasta el muro de piedra.
Al final, de cuclillas, me fijo

en lo que hay que hacer y, de repente,
me adhiero a la piedra húmeda.
Empiezo a mirar lentamente alrededor
y a escuchar, utilizando para ello

mi cuerpo entero como el caracol
utiliza el suyo, relajado, pero alerta.
¡Atención! Esta noche es un hito
en mi vida. Después de esta noche,

¿cómo podré volver a mi
vida anterior? Mantengo los ojos fijos
en las estrellas, les hago señales
con mis antenas. Bien sujeto

durante horas, descansando sin más.
Más tarde, la pena comienza
a gotear en mi corazón.
Recuerdo que mi padre está muerto,

y que me voy a ir pronto
de esta ciudad. Para siempre.
Adiós, hijo, dice mi padre.
Casi al amanecer, bajo

y deambulo hacia casa.
Todavía están esperándome,
el espanto aletea en sus rostros
al encontrarse con mis nuevos ojos por primera vez.



Raymond Carver.

RECONOCIMIENTO


    Me veo frente a este paisaje parecido al que protejo.
    No soy el mismo. Debo comprenderlo de una vez.
He de encajar en mi molde.

    He acechado la aceptación súbita de mi realidad.
    Despedí la poesía que se cuelga de los brazos.
    Incendié los testimonios falaces.
    Adopté la forma directa.

   Una convergencia prospera en mí.

   Abandono mi caminar intrincado. Me dilato en
vastedades blancas. Sirvo en silencio a un solo rey.

   Con huesos de ave violento los espacios cerrados.

   He sentido ráfagas de otra región sin culpa.

   Me hago a la lentitud, al gesto consciente, al rumor
del desierto.

 

Rafael Cadenas.


Armando Guerrero, Oaxaca, México.