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NOCHE DE DICIEMBRE, 72


Aquí llego yo, el hombre invisible, tal vez empleado

en una gran Memoria para vivir justo ahora. Y paso en coche


ante la blanca iglesia cerrada — dentro hay un santo de madera

sonriente, desamparado, como si le hubiesen quitado las gafas


Está solo. Todo lo demás es ahora, ahora, ahora. La ley de la gravedad que nos empuja

a ir al trabajo por el día y a la cama por la noche. La guerra.



Tomas Tranströmer.

CARA A CARA


En febrero lo vivo estaba inmóvil.
Los pájaros preferían no volar y el alma
roía en el paisaje como un barco
roza en el muelle al cual está amarrado.

Los árboles nos daban la espalda.
La altura de la nieve se medía con juncos.
Envejecían las huellas de pasos sobre el hielo.
Se derretía el lenguaje bajo un toldo.

Algo llegó hasta la ventana un día.
Se detuvo el trabajo, yo levanté la vista.
Los colores ardían. Todo se dio la vuelta.
El mundo y yo dimos un salto el uno hacia el otro.


Tomas Tranströmer.

El cielo inacabado


El abatimiento detiene su curso
La angustia detiene su curso
El buitre frena su vuelo.


Fogosa, la luz fluye,
incluso los fantasmas le dan un trago.


Y nuestros cuadros en el día,
nuestras bestias rojas de los talleres de la era glacial.


Todo comienza a ver alrededor.
Caminamos por cientos bajo el sol.


Cada hombre es una puerta entreabierta
que da a una sala para todos.


El suelo interminable bajo nuestros pies.


El agua brilla entre los árboles.


El lago es una ventana a la tierra.


Tomas Tranströmer.

Apuntes de fuego

Durante los meses tristes, centelleó mi vida sólo cuando hice el amor contigo.
Como la luciérnaga se enciende y se apaga, se enciende y se apaga- a medias
puede uno seguir su camino
en la noche oscura del olivar.
Durante los meses tristes, estaba el alma desesperada y sin vida
pero el cuerpo caminó directo hacia ti.
El cielo de la noche rugió.
Sigilosamente ordeñábamos cosmos y sobrevivimos.


Tomas Tranströmer.

Armando Guerrero, Oaxaca, México.