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Tao Te Ching, LII.

 

Si todo lo que existe tiene inicio, se podría decir que tiene madre. Los hijos se conocen por la madre: reconocernos hijos es volver a la madre y, cuidándola, cuidarnos de todos los peligros, hasta el fin. Cierra bien tus ventanas y tus puertas: vivirás sin problemas hasta el fin. Ábrete al mundo y entregate a él: vivirás hasta el fin sin salvación. Quien ve mejor ve todo más chiquito, y es más fuerte quien cede a la ternura. Luz es lo que hace ver, no lo que ves. Usarla te protege de la pérdida y eso entraña una práctica constante.

 

Lao - Tse. 

TAO TE CHING, XVI

 

Permítete vaciarte por completo.

Permítete una calma verdadera.

Las cosas van y vienen a la vez.

La planta es flor porque va a ser raíz.

Volver a la raíz: eso es la paz.

Es lo que algunos llaman el destino,

y esa vuelta también es la constancia.

Reconocer esa constancia es luz,

y no reconocerla, incoherencia.

A su vez, la constancia es comprensión,

que es apertura y magnanimidad.

La magnanimidad: eso es el cielo.

El cielo y el camino son lo mismo:

son largos aunque el cuerpo sea corto.

 

Lao - Tse.

TAO TE KING, LVI


El que sabe, no habla.
El que habla, no sabe.

Cierra la boca,
baja la persiana.
Desafila su filo,
suelta sus ataduras,
atenúa su brillo
y se hace uno con su propio polvo.

No le importan ni el odio ni el amor,
ni el lucro ni las pérdidas;
no escucha los elogios ni las burlas.
Por eso lo respeta todo el mundo.

 

Lao - Tse.

TAO TE KING, II


Que todo el mundo sepa lo que es bello
es fealdad.

Que todo el mundo sepa lo que es bueno:
eso es el mal.

Ser y no ser no son incompatibles.

Lo difícil es fácil si es difícil.

Si es largo, es corto; y cuando es bajo, es alto.

La voz siempre es concierto; el después, antes.

“Saber” no es anunciar que se está haciendo.

Es desear lo que llega cuando llegue:
desear sin poseer, actuar sin culpa.

Hacer las cosas y dejarlas ir,
porque el dejarse ir las vuelve cosas.

 

Lao - Tse.

TAO TE KING, LXXXI


Hablar con la verdad no siempre es lindo.
Hablar lindo no siempre es la verdad.

La gente buena rara vez discute:
casi nunca es bueno discutir.

El erudito rara vez es sabio;
el sabio casi nunca es erudito.

Al sabio no le gusta acumular:
se hace más rico cuanto más se entrega.

El camino del cielo es sin herida;
y el camino del sabio, sin esfuerzo.

 

Lao - Tse.

TAO TE KING, XXIV


En puntitas de pie no se está firme
ni con grandes zancadas se camina.

No es lo mismo brillar que darse lustre:
la basura al costado del camino.

 

 Lao - Tse.

TAO TE KING, XLV


Lo completo parece defectuoso
y por eso no agota su función.
Lo que se llena siempre está vacío,
y por eso no cumple su función.

Rectitud es saber también torcerse.
La habilidad celebra la torpeza
y la elocuencia es siempre tartamuda.

Cuando hace frío, hay que seguir moviéndose;
si hace calor, hay que quedarse quieto;
para estar en el mundo, tener calma. 

 

Lao - Tse.

TAO TE KING, LXXIX


Después de resolver una disputa,
algo de la disputa siempre queda.
¿Cómo se hace de esto una virtud?
El sabio siempre cumple con su parte
y no reclama nada a los demás.
A quien tiene virtud le importa el pacto;
quien no tiene, reclama lo pactado.
El Camino del cielo es imparcial
y siempre está del lado de los buenos. 

 

Lao - Tse.

TAO TE KING, XL


El camino es un verso, porque vuelve;
y así también el mundo, porque cede.

Todas las cosas son de su existencia;
y, en cambio, la existencia no es de nada. 

 

Lao - Tse.

TAO TE KING, XXII


Lo que está en partes es también un todo,
y si se dobla es porque se endereza.

Lo que se llena es porque está vacío,
y si se gasta es porque se renueva.

Menos es más, pero también es menos:
sabio es quien reconoce la unidad,
y que no existe lustre sin contraste.

¿No era verdad que el todo, como dicen,
era más que la suma de sus partes?

Sí y no: si tiene partes, tiene dueño.



Lao - Tse.

TAO TE KING, XX


Si dejas de tratar de entender todo,
enseguida se acaban los problemas.

¿Qué hay de asentir en ser condescendiente?
¿Y en tener que ser bueno, qué hay de malo?

¿Por qué temer lo que la gente teme?
Tanta elucubración no tiene fin.

La gente se divierte en los feriados,
o cuando sale al parque en primavera.

Yo soy el único que no se inmuta,
un bebé que aún no sabe sonreír.

Me siento desganado, deprimido,
como sin un hogar al que volver.

La gente tiene todo lo que quiere:
yo, un tonto que se queja de su pérdida.

Son tan inteligentes los demás:
yo, un bobo que perdió la lucidez.

La gente está ocupada con sus cosas
y yo siento que estoy a la deriva.

Me siento diferente de los otros:
extraño la comida de mamá.



Lao - Tse.

TAO TE KING, XIX


Basta de hacerte el santo y el sabihondo,
los demás te lo van a agradecer.
Basta de moralina y altruismo,
alcanza con volver a ser amables.
Basta de oportunismo emprendedor
para que no haya más robos ni estafas.
Tampoco te enamores de estas máximas:
mejor la sencillez y la franqueza,
mejor no depender de tus deseos.


Lao - Tse.

TAO TE KING, XII


Demasiados colores te encandilan,
demasiados sonidos te ensordecen,
demasiados sabores te empalagan.

Perseguir y cazar te vuelven loco,
querer atesorar te hace actuar mal.

El sabio ignora el ojo y ve el estómago.

 

Lao - Tse.

TAO TE KING, XLIV


¿Qué importa más, el nombre o uno mismo?
¿Ser rico o ser? ¿Qué duele más? ¿La pérdida
o la ganancia? Es pérdida el apego
y el ahorro es perderse en el derroche.
Quien está satisfecho no se humilla.
Continúa quien sabe detenerse.

 

Lao - Tse.

TAO TE KING, LXVIII


El mejor capitán no se arrebata.
El mejor peleador nunca es violento.
El mejor ganador jamás compite.
El mejor jefe no se da importancia.
La virtud se declara incompetente:
así se emplea el talento de los otros.
A eso lo llaman obediencia al cielo;
y es, desde siempre, la virtud más alta.


Lao - Tse.

TAO TE KING, XLIII


Lo que cede se impone a lo que no.

Lo inmaterial penetra la materia.

Enseñar sin hablar, hacer sin hechos.


Lao - Tse.

TAO TE KING, XXXIII


Conocer a los otros es ser sabio;
conocerse a uno mismo, iluminarse.
Dominar a los otros pide fuerza.
Dominarse a uno mismo es el poder.

El que sabe que nada falta es rico.
La voluntad es ser perseverante.
Mantenerse centrado es persistencia.
Morir sin perecer es existir.
 
 
Lao - Tse.

Armando Guerrero, Oaxaca, México.