No le doy miedo a la abeja.


No le doy miedo a la abeja.
Conozco a la mariposa.
La gente linda del bosque 
me recibe cordialmente –

Llego y los arroyos ríen – y corre y baila la brisa; ¿Por qué empaño con los ojos este día de verano?


Emily Dickinson.

Hablando de la pérdida.


empecé con todo; 
padres, dos dedos de más 
un hermano al que arruinar. 
era una chica rica sin plata 
con un vestido rojo. ¿cómo llegué 
a estar sentada acá en esta casa 
vestida con un nombre del que no escuché hablar 
hasta que me hice mujer? Alguien se robó 
a mis padres y escondió a mi hermano. 
los dedos de más me los cortaron. 
me quedan mis manos comunes y corrientes
y no tengo nada más que darte que poemas.


Lucille Clifton.

Armando Guerrero, Oaxaca, México.