No le doy miedo a la abeja.
Conozco a la mariposa.
La gente linda del bosque
Llego y los arroyos ríen – y corre y baila la brisa; ¿Por qué empaño con los ojos este día de verano?
Emily Dickinson.
Llego y los arroyos ríen – y corre y baila la brisa; ¿Por qué empaño con los ojos este día de verano?
Emily Dickinson.
¿Sabías que alguna gente tiene problemas de verdad, & no brilla de sudor después de salir a correr como tu? A ti te falta lo que tienen ellos: te falta voluntad. Mi historia era muchísimo más larga, así que la corto en pedacitos. A veces un muerto es sólo un muerto & un vacío es sólo un vacío. La oscuridad que espera a la entrada del bosque tiene una fuerza interminable. Se me metía adentro. Estaba lleno & no paraba. Aullaba por todas partes. Esto es un manifiesto de supervivencia. Conozco esto: el pan salado, lo ácido, la violencia & el vigor de este mundo lento. Si tu mente se escapa, sal & anda a buscarla. Pon a prueba tus pulmones. Tú eres un hombre & como hombre, tienes que hacer cosas con tu pecho.
Logan February.
Si todo lo que existe tiene inicio, se podría decir que tiene madre. Los hijos se conocen por la madre: reconocernos hijos es volver a la madre y, cuidándola, cuidarnos de todos los peligros, hasta el fin. Cierra bien tus ventanas y tus puertas: vivirás sin problemas hasta el fin. Ábrete al mundo y entregate a él: vivirás hasta el fin sin salvación. Quien ve mejor ve todo más chiquito, y es más fuerte quien cede a la ternura. Luz es lo que hace ver, no lo que ves. Usarla te protege de la pérdida y eso entraña una práctica constante.
Lao - Tse.
Trata de no hablar mal de nadie
a) por tres días
b) por cuarenta y cinco días
c) por tres meses.
Fíjate cómo afecta eso tu vida.
Yoko Ono.
PARA ser grande, sé entero: nada
tuyo exagera o excluye.
Sé todo en cada cosa. Pon cuanto eres
en lo mínimo que hagas.
Así en cada lago la luna toda
brilla, porque alta vive.
Ricardo Reis.
M. Santiago Papasquiaro.
Hay un montón de pájaros e insectos y animales que dejan de emitir cada cual su sonido o que se esconden al sentir tu presencia. Tírate boca arriba en el campo antes de que amanezca. A ver qué cambia. Siéntate en una silla en tu cuarto y no te muevas. A ver qué te dice. Con un grupo de gente, tú quedate callado. A ver qué te revelan. Vive con alguien un montón de tiempo. A ver qué pasa: a) en dos años b) en diez c) en veinte Prueba hacer esto último con paz y amor. Prueba hacer esto último con odio y resentimiento. A ver la diferencia.
Yoko Ono.
¿Quién creó al mundo?
¿Quién hizo al cisne, y al oso negro?
¿Quién dio forma al saltamontes?
Me refiero a este saltamontes,
el que acaba de saltar en la hierba,
el que ahora come azúcar de mi mano,
el que mueve las fauces de atrás para adelante y no de arriba abajo,
el que mira a su alrededor con enormes ojos complicados.
Ahora levanta una de sus patas y se lava la cara cuidadosamente.
Ahora de pronto abre sus alas y se va flotando.
Yo no sé con certeza lo que es una oración.
Sin embargo sé prestar atención
y sé cómo caer sobre la hierba,
cómo arrodillarme en la hierba,
cómo ser bendita y perezosa,
cómo andar por el campo,
que es lo que llevo haciendo todo el día.
Dime, ¿qué más debería haber hecho?
¿No es verdad que todo al final se muere, y tan pronto?
Dime, ¿qué piensas hacer con tu única, salvaje y preciosa vida?.
Mary Oliver.
Lo que yo llamo dios es mucho más enorme
y a veces mucho menos complicado
que lo que llamo dios. Un día
fue una casa de avispas en la lluvia
que llamé así en el hospital
donde sentía el sufrimiento de los otros
y la paciencia casual de los insectos
que luchaban por construir contra el agua.
También llamé dios a una puerta
y a un árbol al que entré una vez
para cargarme de energía
después de una derrota estrepitosa.
Dios es mi grado máximo de comprensión relativa
en el punto de total desesperación
en que una flor se pone en movimiento o un perro
rabioso se me acerca solidario.
Y sigue siendo dios la palabra que atribuyo
a los instintos más hermosos, debajo de la lluvia,
notando que en este lugar de paso
ya brotó y se murió varias veces lo que yo llamo alma
y tal vez sea la calma
en la química de mis deseos
de ofrecer algo.
Leonardo Fróes.
Cómo me lastimé, ya no me acuerdo:
fue mío tanto tiempo este dolor
que perdí la herida que lo había inventado
porque nadie conoce la belleza
de sus propios ojos
hasta que un humano explica que por ellos
Dios creó el marrón. Luego
ese mismo humano dice que vive para tocar
las partes más suaves, y con eso insinúa
que nuestra superficie puede entenderse
por su nivel de satinado. Voy a seguirlo
hasta quedar tan áspero por fuera
como lo estoy por dentro. No sabría decir dónde empezó
la masacre pero sé
cómo siento la mía, que convivo con ella
y que a veces me sirve para vivir
porque soy, como dicen los gladiadores,
un hombre enamorado; y el amor
es un recordatorio de que sobrevivimos.
Jericho Brown.