El aplauso de la gente.


¿No es acaso sagrado mi corazón, no está más lleno
de vida desde que amo? ¿Por qué me respetaban más
mientras era orgulloso y feroz, más locuaz y vacío?

Sí: las masas valoran lo mismo que el mercado,
y aquel que es vil admira a los violentos.
En lo divino creen
tan solo aquellos que también lo son.


Friedrich Hölderlin.

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Armando Guerrero, Oaxaca, México.