ANATEMA


Sufría la familia entera.
Mi mujer, yo mismo, los dos niños y la perra
cuyos cachorros nacieron muertos.
Nuestros asuntos como siempre, iban mal.
A mi mujer la había dejado su amante, 
un profesor de música manco
que era su único contacto con el mundo exterior
y la capacidad de pensar.
Mi propia novia dijo que no podía aguantar más
y volvió con su marido.
Nos habían cortado el agua.
Te cocías en aquella casa durante todo el verano.
Los ciruelos se habían secado.
Los arriates de flores, pisoteados.
El coche se había quedado sin frenos y la batería
empezaba a fallar. Los vecinos habían dejado de hablarnos
y nos daban con la puerta en las narices.
En las tiendas nos devolvían los cheques
y dejaron de traernos el correo.
Solo el sheriff pasaba
de vez en cuando - con uno u otro 
de nuestros hijos en el asiento de atrás, 
rogando que nos los lleváramos de allí.


Raymond Carver.

No hay comentarios.:


Armando Guerrero, Oaxaca, México.