Actualmente
ya no tengo que trabajar
en clubes nocturnos, ni en universidades,
ni en librerías
ya no tengo que explicarle al estudiante de primer
curso de inglés en la U. de Nebraska (Omaha)
a las 11 de la mañana, sentado
en un escritorio amarillo elevado
por qué lo hice
cómo lo hice
y qué deberían hacer esos alumnos para que
lo hagan
por sí mismos.
no me molestan los vuelos de vuelta
con hombres de negocios
todos bebiendo dobles
y mirando fuera más allá del ala
intentando relajarnos
agradecidos por no estar en los barrios bajos
sabiendo que teníamos ciertas aptitudes
(tan lejanas)
que nos han salvado de eso.
tendría que hacerlo de nuevo. pero
ahora mismo estoy en el lugar al que pertenezco
volando por encima de mi propio Gran Cañón
a la hora prevista
sin cinturón de seguridad
sin azafata
sin equipaje perdido.
Charles Bukowski.
Mi amiga.
Cuando de pronto cobro infinita consciencia
de la cárcel de la vida
en donde los días transcurren lentos veloces los años
y repentinamente no puedo ya sentir otro deseo que el de
emborracharme a muerte quitarme de en medio
ella siempre asoma por mi teléfono mis habitaciones
me saca de paseo pronuncia las palabras mágicas
me doma con cigarrillos y decreta una hora límite en la que
inconmovible a mi refunfuñar -solo una copa más pido y me es negada-
me manda a dormir cuidando de que no me haga demasiado daño.
Ella es mi psicoanalista mi guía mi sabia mi filántropa mi musa
mi proveedora de Marlboro light vino rosado atisbos de paz
y cuando escucho sus tacones subir la escalera
y su hola retumba por todo el pasillo
de pronto ya no cabe la menor duda:
todo va a ir bien.
Margarita este poema es para ti
y tampoco se como terminarlo.
Sergi Puertas.
de la cárcel de la vida
en donde los días transcurren lentos veloces los años
y repentinamente no puedo ya sentir otro deseo que el de
emborracharme a muerte quitarme de en medio
ella siempre asoma por mi teléfono mis habitaciones
me saca de paseo pronuncia las palabras mágicas
me doma con cigarrillos y decreta una hora límite en la que
inconmovible a mi refunfuñar -solo una copa más pido y me es negada-
me manda a dormir cuidando de que no me haga demasiado daño.
Ella es mi psicoanalista mi guía mi sabia mi filántropa mi musa
mi proveedora de Marlboro light vino rosado atisbos de paz
y cuando escucho sus tacones subir la escalera
y su hola retumba por todo el pasillo
de pronto ya no cabe la menor duda:
todo va a ir bien.
Margarita este poema es para ti
y tampoco se como terminarlo.
Sergi Puertas.
Así soy (YK2 Sinking Leadweight of Failure Mix -210 bpm)
Positivo
como la prueba de embarazo
del bebé no deseado.
Responsable
como el terrorista
que arma la bomba
Centrado
como la línea llana
del electrocardiograma del fiambre.
Trabajador
como el que cava la zanja
para deshacerse del cadáver
Previsor
como quien reserva
la última bala para sí.
Anda sé buena déjame permíteme
bésame acércate más.
Me harás
feliz
como quien obtiene al fin la muerte
reiteradamente implorada durante prolongado tormento.
Sergi Puertas.
como la prueba de embarazo
del bebé no deseado.
Responsable
como el terrorista
que arma la bomba
Centrado
como la línea llana
del electrocardiograma del fiambre.
Trabajador
como el que cava la zanja
para deshacerse del cadáver
Previsor
como quien reserva
la última bala para sí.
Anda sé buena déjame permíteme
bésame acércate más.
Me harás
feliz
como quien obtiene al fin la muerte
reiteradamente implorada durante prolongado tormento.
Sergi Puertas.
Trademark (Notoriously hurtful to others remix by D.J. Wormboy, 242 bpm)
Merece la pena caer.
Solamente brazos cobardes
siguen abrazando al peñasco
cuando el peñasco hiere.
La caída y posterior escalada...
Sentir el fondo bajo las botas
y anticiparse en sueños al tacto de la cornisa.
Abrir las manos soltarse
ascender tullido sanar tarde o temprano
para caer de nuevo que más da:
Vivir.
Sergi Puertas.
Solamente brazos cobardes
siguen abrazando al peñasco
cuando el peñasco hiere.
La caída y posterior escalada...
Sentir el fondo bajo las botas
y anticiparse en sueños al tacto de la cornisa.
Abrir las manos soltarse
ascender tullido sanar tarde o temprano
para caer de nuevo que más da:
Vivir.
Sergi Puertas.
Crecer.
Hasta determinada edad crecí
Sergi Puertas.
hacia arriba.
Al alcanzar metro noventa
cambié de estrategia:
Desde entonces crezco hacia adentro
huyendo del propio yo
y de un entorno y semejantes
que me son hostiles.
Tanto habré crecido desde entonces
que cuando me corto para mirar si
aún allí sigo
no atino a verme.
Mas ahí sigo: O así lo creo.
Pues el líquido rojo que brota
bien pudieran ser las lágrimas
acumuladas vertidas por ese yo
que en cuclillas aguarda
a que pasen los malos tiempos
en el fondo del túnel
por él mismo excavado.
Al alcanzar metro noventa
cambié de estrategia:
Desde entonces crezco hacia adentro
huyendo del propio yo
y de un entorno y semejantes
que me son hostiles.
Tanto habré crecido desde entonces
que cuando me corto para mirar si
aún allí sigo
no atino a verme.
Mas ahí sigo: O así lo creo.
Pues el líquido rojo que brota
bien pudieran ser las lágrimas
acumuladas vertidas por ese yo
que en cuclillas aguarda
a que pasen los malos tiempos
en el fondo del túnel
por él mismo excavado.
Sergi Puertas.
Meta.
Los pentagramas:
Trazar afinar interpretar modular
Y ya casi lo tengo...
No no no no no no no
Dudar replantear finalmente descartar.
Mejor así.
Trazar afinar interpretar modular
Y ya casi lo tengo...
No no no no no no no
Dudar replantear finalmente descartar.
Mejor así.
Las palabras:
Introspeccionar deducir imaginar escribir
Y ya casi lo tengo...
No no no no no no no
Dudar reordenar finalmente desechar.
Mejor así.
Introspeccionar deducir imaginar escribir
Y ya casi lo tengo...
No no no no no no no
Dudar reordenar finalmente desechar.
Mejor así.
El amor:
Encapricharse fascinarse implicarse sucumbir
Y ya casi lo tengo...
No no no no no no no
Reflexionar racionalizar finalmente desengañarse.
Mejor así.
Encapricharse fascinarse implicarse sucumbir
Y ya casi lo tengo...
No no no no no no no
Reflexionar racionalizar finalmente desengañarse.
Mejor así.
Cualquier meta:
Plantear interesarse planificar trabajar
y a un paso de alcanzarla
finalmente desistir, aniquilarla de raíz
antes de que su consecución
-y segura decepción y posterior vacio-
nos aniquile a nosotros.
Mejor así.
Plantear interesarse planificar trabajar
y a un paso de alcanzarla
finalmente desistir, aniquilarla de raíz
antes de que su consecución
-y segura decepción y posterior vacio-
nos aniquile a nosotros.
Mejor así.
Sergi Puertas.
Inmortalidad.
El hecho de evitar
llenar la propia juventud de
ilusiones descabelladas
desesperación absoluta
alcohol
mujeres
drogas
demencia
garantiza la inmortalidad.
Es esta
una inmortalidad
absoluta e irreversible.
Pues
necesario es para morir
haber vivido previamente.
Sergi Puertas.
Así funciona.
Si supieras
lo que pasa por mi cabeza, me amarías.
Si lo dijera, huirías.
Como lo callo, me ignoras.
Sergi Puertas.
Soporte.
Al no existir soporte físico
capaz de almacenar
un sentimiento un estado de animo un orgasmo
muchos garabateamos un papel
inútilmente.
Sergi Puertas.
Sobre todo.
Es en tardes bobas o en mañanas descabelladas
cuando profano el acuerdo tácito
de percibir al día y a las gentes
y a las cosas inservibles de plástico rojo
como de pequeño me enseñaron a percibirlas
un padre simple una mama conforme
y un rebaño de maestros obtusos y ciegos.
El sueño de cordura y
sensatez se diluye de pronto
en una vorágine de sinrazón de la que
nadie sale bien librado: El autobús es tan irracional
como el ticket de la compra o mi colección de camisetas negras;
Tan extravagante el señor que me vende tabaco
como mi amiga del alma.
La normalidad se me derrite como un helado de piña
del que todos maman y que yo ya no atino ni a olisquear:
Soy el único que puede ver a los marcianos y estoy solo:
Si hablara me encerrarían y tirarían la llave al río.
Quedo entonces de pie pasmado
chupando de un cigarrillo ilógico
entretanto en mis tripas se revuelven
las preguntas que hasta entonces logré amansar
dándoles tontería y cerveza y algún polvo ocasional:
como cuándo dónde por qué y sobre todo para qué.
Sobre todo para qué todo.
Sergi Puertas.
en una vorágine de sinrazón de la que
nadie sale bien librado: El autobús es tan irracional
como el ticket de la compra o mi colección de camisetas negras;
Tan extravagante el señor que me vende tabaco
como mi amiga del alma.
La normalidad se me derrite como un helado de piña
del que todos maman y que yo ya no atino ni a olisquear:
Soy el único que puede ver a los marcianos y estoy solo:
Si hablara me encerrarían y tirarían la llave al río.
Quedo entonces de pie pasmado
chupando de un cigarrillo ilógico
entretanto en mis tripas se revuelven
las preguntas que hasta entonces logré amansar
dándoles tontería y cerveza y algún polvo ocasional:
como cuándo dónde por qué y sobre todo para qué.
Sobre todo para qué todo.
Sergi Puertas.
Vacaciones (Stranger in strange land)
Estoy tan solo que temo por mi alma
mi cordura.
Hace días que no hablo. No me hablan:
Gesticulo y señalo frente a las cartas de los restaurantes.
En 5 días
sólo 2 camellos (¿Quiere haxis primo?)
y 1 prostituta (Speak english? Make love?)
se han dirigido a mí. Querían, claro, mi dinero.
Soy invisible para el resto.
Ando calles que no entiendo
fumando y sudando y jadeando sin rumbo.
¿Qué vine a buscar aquí? Lo he olvidado.
¿Qué obtuve? Lo que merezco.
Ya no comprendo ni soporto
tranvías fachadas monumentos.
Desfallezco. Me siento.
¿Qué quiero?
Me quedaré muy quieto.
Sergi Puertas.
y 1 prostituta (Speak english? Make love?)
se han dirigido a mí. Querían, claro, mi dinero.
Soy invisible para el resto.
Ando calles que no entiendo
fumando y sudando y jadeando sin rumbo.
¿Qué vine a buscar aquí? Lo he olvidado.
¿Qué obtuve? Lo que merezco.
Ya no comprendo ni soporto
tranvías fachadas monumentos.
Desfallezco. Me siento.
¿Qué quiero?
Me quedaré muy quieto.
Sergi Puertas.
Charles Bukowski.
Henry Charles Bukowski 1920-1994, nació en la ciudad alemana
de Andernach, pero a los dos años se trasladó con su familia a Baltimore y, más
tarde, se mudaron a California, donde vivió gran parte de su vida. Durante
muchos años y tras un breve paso por la universidad, se ganó la vida con
trabajos temporales, espaciados por los periodos de vacaciones que se tomaba
cuando tenía suerte en las apuestas del hipódromo.
Empezó a escribir cuentos siendo muy joven, pero tras un
primer relato publicado en la revista “Story Magazine” en 1944, abandonó la
literatura por un periodo de diez años, desencantado del proceso que implicaba
el publicar. Durante esta década llevó una vida de extremos y excesos motivados
por su afición al alcohol que habrá de ser, su numen. En su alcoholismo
Bukowski encontraría la inspiración (y la razón) para desarrollar una
literatura profunda y punzante que expone al ser humano sin apariencia, que
sangra bajo la piel.
“El alcohol es probablemente una de las mejores cosas que han
llegado a esta tierra, además de mí. Entonces nos llevamos bien. Es destructivo
para la mayoría de la gente, pero yo soy un caso aparte. Hago todo mi trabajo
creativo cuando estoy intoxicado. Incluso me ha ayudado con las mujeres. Es una
liberación porque básicamente yo soy una persona tímida e introvertida, y el
alcohol me permite ser este héroe que atraviesa el espacio y el tiempo,
haciendo un montón de cosas atrevidas... Entonces el alcohol me gusta, cómo
no”.
En 1964 tuvo una hija con su pareja Frances Smith. Cuando se
instaló en Tucson, la amistad con Jon Webb y Gypsy Lou fue determinante para
que Bukowski se decidiera a publicar y a vivir de la literatura.
En 1969, tiempo después de haber publicado algunos poemas en
la revista literaria “The Outsider” y escribir su columna titulada “Notes of a
Dirty Old Man” para el periódico independiente “Open City” (de Los Ángeles) y
después para “Los Ángeles Free Press”, llegó la oportunidad en la cual el
editor John Martin (de Black Sparrow Press) le ofreció 100 dólares mensuales
por el resto de su vida a cambio de que se dedicara a la escritura.
Charles Bukowski escribió el primer poema a los 35 años, su
poesía está marcada por un realismo provocador, descarnado y lírico; a un
tiempo explícito, brutal en ocasiones, abundante en datos autobiográficos,
personalísimos y plenos de humor ácido y desencantado.
No puede olvidarse a propósito de su humor, la entrevista que
le hizo Sean Penn al declarar lo que pensaba sobre las mujeres: “Yo las llamo
máquinas de quejarse. Las cosas con un tipo nunca están bien para ellas. Y
cuando me tiran toda esa histeria... Tengo que salir, agarrar el auto e irme a
cualquier parte. Tomar una taza de café en algún lado. En cualquier lado.
Cualquier cosa menos otra mujer. Supongo que están construidas de diferente
manera, ¿no? Cuando la histeria empieza, se acaba todo. Uno se tiene que ir,
ellas no entienden por qué. ¿Adónde vas?, te gritan. ¡Me voy a la mierda,
nena!. Piensan que soy un misógino, pero no es verdad. Eso es mentira. Seguro,
a veces pinto una mala imagen de las mujeres en mis cuentos o poemas, pero con
los hombres hago lo mismo. Incluso yo salgo mal parado muchas veces. Si
realmente pienso que algo es malo, digo que es malo, sea hombre, mujer, niño o
perro. Las mujeres son tan quisquillosas, piensan que me las agarro con ellas
en particular. Ése es su problema”.
En 1970 decidió renunciar a su trabajo en la oficina de
correos para dedicarse a escribir todo el tiempo. Tenía 49 años. Por aquellos
días escribió una carta en la que exponía los motivos de su decisión: “Tengo dos opciones, permanecer en una
oficina y volverme loco o quedarme fuera y jugar a ser escritor y morirme de
hambre. He decidido morir de hambre.”
A menos de un mes de haber dejado el trabajo en la oficina de correos,
terminó su primera novela titulada “Post Office” (El Cartero). A ésta siguieron
otras cinco, protagonizadas todas por Henry Hank Chinaski, alter ego del propio
Bukowski, entre las que destaca “La senda del perdedor” (1982).
Los cuentos de Bukowski fueron reunidos en varios volúmenes, siendo el
más conocido “Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones” (1972), en el que recoge
relatos publicados anteriormente en varias revistas underground. Su obra
inspiró a Marco Ferreri para realizar la película, “Tales of Ordinary Madness”
(1981), a la que siguió “Barfly” (1989) de Barbet Schroeder, con guión del
propio Bukowski.
La prosa de Bukowski es autobiográfica en un 90%, según el propio
autor, mucho más que su poesía. El alcohol, el sexo, la soledad y los aspectos
más absurdos y sórdidos de nuestra civilización ocupan un lugar de honor en la
obra de Bukowski, que siempre evitó los ambientes literarios; prefería los
bares y las habitaciones lúgubres.
Sobre la moral convencional opinaba que:
“Puede que no exista el infierno, pero los que juzgan pueden crearlo. Pienso
que la gente está sobredomesticada. Uno tiene que averiguar lo que le pasa, y
cómo va a reaccionar. Voy a usar un término extraño aquí: el bien. No sé de
dónde viene, pero siento que hay un básico rasgo de bondad en cada uno de
nosotros. No creo en Dios, pero creo en esta ‘bondad’, como un tubo dentro de
nuestros cuerpos. Puede ser alimentada. Siempre es mágica, por ejemplo cuando
en una autopista sobrecargada de tráfico un extraño hace lugar para que alguien
pueda cambiar de carril. Es esperanzador”.
Actualmente Bukowski es conocido como uno de los mejores y el último
escritor de la generación Beat, a pesar de que nunca fue asociado con Jack
Kerouac o Allen Ginsberg. El mismo Jean Paul Sartre lo consideró el mayor poeta
americano.
Bukowski creó una obra que posee energía e identidad, cimientos de una
actitud que niega las estructuras formales y de un realismo sucio que tiene
momentos de belleza singular, la cual definía como algo relativo ya que
"No existe algo como la belleza, especialmente en un rostro humano, eso
que llamamos fisonomía. Todo es un imaginado y matemático alineamiento de
rasgos. Por ejemplo, si la nariz no sobresale mucho, si los costados están
bien, si las orejas no son demasiado grandes, si el cabello no es demasiado
largo. Es una mirada generalizadora. La gente piensa que ciertos rostros son
hermosos, pero, realmente, no lo son. La verdadera belleza, por supuesto, viene
de la personalidad. No tiene nada que ver con la forma de las cejas. Me dicen
de tantas mujeres que son hermosas, pero cuando las veo, es como mirar un plato
de sopa”.
Hoy te dejo en compañía del poeta que alguna vez dijo de sí mismo: “Soy
el que ahuyentó el miedo de la correa de mi padre cuando era azotado en el
cuarto de baño, soy Bukowski, el que lo miró a los ojos y advirtió que ya no
despedían fiereza, sino que parecían vacíos y evitaban los míos. Soy quien
bebió whisky a su antojo en los céntricos bares de Los Ángeles, el escritor que
inyecta sangre y “belleza”, soy la bestia, soy un hombre de palabras, soy la
humedad de la noche; la caída vertiginosa del mundo, el rebelde que rió de su
padre cuando le decía que debía ser ingeniero para ganar mucho dinero, soy
quien junto a Hemingway exploró las corrientes subterráneas del corazón del
hombre. Soy Bestiabuk el poeta que pasó toda la noche mirando la fiesta de
graduación a través de la malla metálica de la ventana, soy el hombre de la
barra que mira a esa joven hermosa con un trago en la mano susurrando a la
oreja de su acompañante. Soy quien ve a muchos hombres muertos, recibiendo
órdenes con una sonrisa de imbéciles, serviles y encantado de serlo. Soy
Charles Bukowski, soy la orilla de un vaso que corta, soy sangre…”
El minuto.
minuto~, le digo a mi mujer.
entonces ella empieza a decirme
lo equivocado que estoy.
las esposas tienen por costumbre
no creer lo que sus maridos
les dicen.
el minuto es algo muy
sagrado.
he luchado por cada uno desde la
infancia.
sigo luchando por cada uno.
no he estado nunca aburrido ni
sin saber qué hacer a continuación.
incluso cuando no hago nada
saco partido al tiempo.
no alcanzo a entender
por qué la gente tiene que ir
a parques de atracciones o películas
o sentarse delante de la tele
o hacer crucigramas
o ir de picnic
o visitar a los parientes
o viajar
o hacer la mayoría de las cosas
que hacen.
mutilan minutos
horas,
días,
vidas.
no tienen ni idea de lo
precioso que es un
minuto.
lucho por entender la esencia
de mi tiempo.
eso no significa que
no pueda relajarme
y tomarme una hora libre
pero debe de ser cuando
yo quiera.
luchar por cada minuto es
luchar por lo que es posible en
tu interior,
de manera que tu vida y tu muerte
no sea como la suya.
no seas como ellos
y sobrevivirás.
minuto a
minuto.
Charles Bukowski.
Se pone el sol.
Nadie lamenta mi marcha,
ni siquiera yo;
pero debería haber un juglar
o al menos una copa de vino.
me parece que molesta sobre todo a los jóvenes:
una muerte lenta y no violenta.
aun así, hace soñar a cualquier hombre;
deseas un viejo barco que se hace a la mar,
la blanca vela recubierta de sal
y el mar que sacude indicios de inmortalidad.
el mar en la nariz
el mar en el pelo
el mar en los tuétanos, en los ojos
y sí, ahí en el pecho.
¿echaremos de menos
el amor de una mujer o la música o la comida
o el retozar del recio caballo
furioso venga a cocear terrones y destinos bien lejos
justo en el momento en que se pone el sol?
pero ahora me ha llegado el turno
y no hay la menor majestad en ello
porque no hubo majestad
antes
y ninguno de nosotros, cual gusanos sacados a mordiscos
de nuestras manzanas,
merece indulto.
la muerte me entra en la boca
y me serpentea por los dientes
y me pregunto si me asusta este morir sordo
y apenas triste que es
como el marchitar de una rosa.
Charles Bukowski.
ni siquiera yo;
pero debería haber un juglar
o al menos una copa de vino.
me parece que molesta sobre todo a los jóvenes:
una muerte lenta y no violenta.
aun así, hace soñar a cualquier hombre;
deseas un viejo barco que se hace a la mar,
la blanca vela recubierta de sal
y el mar que sacude indicios de inmortalidad.
el mar en la nariz
el mar en el pelo
el mar en los tuétanos, en los ojos
y sí, ahí en el pecho.
¿echaremos de menos
el amor de una mujer o la música o la comida
o el retozar del recio caballo
furioso venga a cocear terrones y destinos bien lejos
justo en el momento en que se pone el sol?
pero ahora me ha llegado el turno
y no hay la menor majestad en ello
porque no hubo majestad
antes
y ninguno de nosotros, cual gusanos sacados a mordiscos
de nuestras manzanas,
merece indulto.
la muerte me entra en la boca
y me serpentea por los dientes
y me pregunto si me asusta este morir sordo
y apenas triste que es
como el marchitar de una rosa.
Charles Bukowski.
Especial 1990.
Rendido por los años,
hastiado hasta los huesos,
bailando en la oscuridad con la
oscuridad,
el Chico Suicida
encanecido.
¡ah, los fugaces veranos
pasados y desaparecidos
para siempre!
¿es la muerte
lo que me sigue los pasos
ahora?
no, no es mas que mi gato,
esta
vez.
Charles Bukowski.
hastiado hasta los huesos,
bailando en la oscuridad con la
oscuridad,
el Chico Suicida
encanecido.
¡ah, los fugaces veranos
pasados y desaparecidos
para siempre!
¿es la muerte
lo que me sigue los pasos
ahora?
no, no es mas que mi gato,
esta
vez.
Charles Bukowski.
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Armando Guerrero, Oaxaca, México.
