Le cuento a mi mamá
que me dieron el Nobel.
¿Otra vez?, me responde.
¿En qué categoría?
Es un jueguito al que jugamos
siempre. Yo hago de cuenta
que soy alguien importante.
Ella, que no está muerta.
Andrea Cohen.
Le cuento a mi mamá
que me dieron el Nobel.
¿Otra vez?, me responde.
¿En qué categoría?
Es un jueguito al que jugamos
siempre. Yo hago de cuenta
que soy alguien importante.
Ella, que no está muerta.
Andrea Cohen.
¿Qué importa más, el nombre o uno mismo?
¿Ser rico o ser? ¿Qué duele más? ¿La pérdida
o la ganancia? Es pérdida el apego
y el ahorro es perderse en el derroche.
Quien está satisfecho no se humilla.
Continúa quien sabe detenerse.
Lao - Tse.
El mejor capitán no se arrebata.
El mejor peleador nunca es violento.
El mejor ganador jamás compite.
El mejor jefe no se da importancia.
La virtud se declara incompetente:
así se emplea el talento de los otros.
A eso lo llaman obediencia al cielo;
y es, desde siempre, la virtud más alta.
Lao - Tse.
Lo que cede se impone a lo que no.
Lo inmaterial penetra la materia.
Enseñar sin hablar, hacer sin hechos.
Lao - Tse.
Tienes que amar, amar, amar, dice Percy.
Y correr lo más rápido que puedas
por la playa resplandeciente, o los escombros, o el polvo.
Después tienes que irte a dormir.
Abandonar el calor de tu cuerpo, tu corazón que late.
Después, confiar.
Mary Oliver.
Febrero 19 Invado de luces anarajandas
el mar de frutas que bucea bajo tus nalgas
Marzo 4 Lloramos abrazados en honor
de amantes destruidos
que jamás masticaremos juntos
Hijos ellos del mismo filo de navaja
desde el que ahora nos nace acariciarnos
Abril 1 Me expulsas de tus brazos por amarte
demasiado
Me llamas rata de desierto
& yo te apodo cactus
Mayo 7 Sueño contigo en los pasillos de 1 teatro
Tú vendes cigarrillos explosivos
Yo estoy empeñado en suicidarme
Junio 3 Vuelvo a erupcionarte luces
pero tu zotehuela
se apaga & prende
se apaga & prende
Julio 15 Me cantas todo Cricrí en 1 nocheeléctrica
Agosto 6 Lecciones de jazz & vértigo
la sed con que me coges
Septiembre 22 Me parece 1 desierto que me mires
con fiereza
Me parece perverso que me beses
en reversa
Las cacofonías nos han hundido
en la chingada
Octubre 10 Hoy sí que navegué en otra
de las tocayas de tu sexo
Vinos de tu viña chorreaban
de esa viña
Noviembre 2 Mi vida es ya flor de tus cabellos
Aprendo a nostalgiarme a orgasmos
de distancia
Diciembre 31 La amnesia no va a quemarme
la mordedura de tus ecos
/ jamás /
Mario Santiago Papasquiaro.
Yo, tranquilo, serenamente plantado ante la naturaleza,
Amo de todo o señor de todo, sereno en medio de las cosas irracionales.
Imbuido como ellas, pasivo, receptivo, y silencioso, también como ellas,
Conocedor de que mi ocupación, mi pobreza, mi notoriedad
Y mis debilidades son menos importantes de lo que creía,
Hacia el mar mexicano, en el Manhattan o en el Tennessee, o lejos en el norte o tierra adentro,
Hombre de río u hombre de montes o de granjas de estos estados, ribereño del mar o de los lagos de Canadá,
Yo, dondequiera que viva mi vida, quiero hacer frente a las contingencias
Y encarar la noche, las tormentas, el hambre, el ridículo, los accidentes
Y los rechazos como lo hace el animal.
Walt Whitman.
No hay por qué ser buenos.
No hay por qué caminar por el desierto
de rodillas incontables kilómetros, por arrepentimiento.
Sólo hay que dejar que el animal suave del cuerpo
ame aquello que ama.
Háblame de tus penas, yo te cuento las mías.
Sigue su marcha el mundo mientras tanto.
Por el paisaje, mientras tanto, el sol y las piedritas claras de la lluvia,
se mueven, por los prados y los frondosos árboles
las montañas y ríos.
Y los gansos salvajes, mientras tanto, por el limpio aire azul
volando alto emprenden el regreso.
Y tú, seas quien seas, sin importar cuán solo te sientes,
el mundo se le ofrece a tu imaginación,
te llama como llaman esos gansos salvajes, enérgicos y ásperos,
anunciándote una y otra vez el lugar que ocupas
en la familia de las cosas.
Mary Oliver.
Nací en un bosque.
No sé cómo me llamo.
Nací en una montaña pero cambié
de idea. Nací
en el desierto. Toda mi gente
se murió en el incendio y me dejó
con los dioses. Me llamaban polvo.
Y cómo me quemaba. Vengo del mar,
yo creo. Vengo del berilio,
de la aguamarina. Toda mi gente
cruzó el borde del mundo a galope
tendido y me dejó en la puerta
de tu casa. Me llamaban
tristeza. No sé cómo me llamo.
Vengo de la guerra. Y cómo me quemaba.
Nací en llamas, yo creo. Un sol
del todo intencional. Un sol en reposo,
en constante crepúsculo, que se hunde en la tierra.
Camille Rankine.
Un día por fin supiste
lo que tenías que hacer, y lo empezaste,
aunque voces a tu alrededor
insistían en gritar
malos consejos,
aunque toda la casa
se puso a temblar
y sentiste el viejo tirón
en los tobillos.
“¡Arréglame la vida!”,
gritaba cada una de las voces.
Pero no te detuviste.
Sabías lo que tenías que hacer,
a pesar de que el viento levantara
con sus dedos rígidos
hasta los cimientos mismos,
aunque su melancolía
fuese tremenda.
Ya era bastante tarde
y era una noche espantosa
y la carretera estaba llena
de ramas y piedras caídas.
Pero poco a poco,
a medida que dejabas atrás sus voces,
las estrellas comenzaron a arder
a través de las capas de nubes,
y se oyó una nueva voz
que lentamente
reconociste como tu propia voz,
que te hacía compañía
mientras te adentrabas más y más,
en el mundo,
decidido a hacer
la única cosa que podías hacer
decidido a salvar
la única vida que podías salvar.
Mary Oliver.