No traigo nunca a mi mujer.

Aparco, me apeo, cierro el coche, hace un día perfecto,
calido y
tranquilo, me siento bien, echo a andar hacia la entrada
del hipódromo y un tipejo gordo se pone a caminar a mi
lado,
no sé de donde ha salido.
-hola-dice-, qué tal te va?
-bien- le digo.
-supongo que no me recuerdas -me dice-. ya me has
visto antes, igual dos o tres veces.
-es posible-le digo-, vengo al hipódromo todos los
días.
-yo vengo quizá tres o cuatro veces al mes- me dice.
-¿con tu mujer? -le pregunto.
-ah no -dice-. no traigo nunca a mi mujer.
-¿quién te gusta en la primera? -me pregunta.
le digo que aún no he recogido el Formulario.
seguimos andando y yo camino más rápido; se esfuerza por
seguirme.

-¿dónde te sientas? -me pregunta.
le digo que me siento en un sitio distinto cada vez.

-ese maldito Gillian es el peor jockey del hipódromo
-me dice-.

el otro día perdí una pasta con él. ¿por
qué le dan trabajo?
le digo que Whittingham y Londgen creen que lo hace
bien.
-claro, son amigos -responde-. sé una cosilla sobre
Gillian. ¿quieres oírla?
le digo que lo olvide.

nos estamos acercando a los quioscos cerca de la entrada
y me desvío hacia la izquierda como si fuera a comprar
un periódico.
-buena suerte -le digo, y me voy apartando.
él parece pasmado, pone mirada de estupefacción; me
recuerda
a ciertas mujeres que sólo se sienten seguras cuando tienen
el pulgar de alguien
metido por el culo.
mira alrededor, ve a un viejo de pelo entrecano que
cojea, se apresura a su lado, comienza a andar al paso del
viejo y se pone a hablarle.

pago la entrada, encuentro un sitio lejos de todo el mundo,
me siento.
paso siete u ocho buenos minutos tranquilos, entonces
oigo un
movimiento: un joven se ha sentado cerca de mí, no a mi
lado
sino un asiento más allá, aunque hay cientos de
sitios vacíos por todas partes.
otro Mickey Mouse, pienso. ¿por qué siempre me
necesitan?
sigo trabajando en mis cálculos.
entonces oigo su voz: ~Blue Baron se hará con la primera
carrera~.
tomo nota de descartar a ese podenco y luego levanto la
mirada y
me da la impresión de que el comentario va dirigido a mí:
no hay
nadie a cincuenta metros.
le veo la cara.
tiene una cara que a las mujeres les encantaría:
completamente insulsa y
vacía.
las circunstancias lo han dejado intacto,
un milagro de cero.
hasta yo me quedo mirándole, encantado:
es como contemplar un interminable lago de leche
en el que no ha caído un guijarro siquiera.

vuelvo a bajar la vista del Formulario.

-¿quién le gusta? ~me pregunta.

~caballero ~le digo~ prefiero no hablar.

me mira desde detrás de su bigote negro perfectamente
recortado,
no hay un solo pelo más largo que otro o fuera de lugar;
he probado a llevar bigote; los espejos nunca me han
atraído lo suficiente
para mantener algo tan poco natural.
me dice: -mi amigo me habló de usted. dice que no
habla
con nadie.

me levanto, me llevo mis papeles tres filas y dieciséis
asientos más
allá, saco el juego
de tapones de goma roja para los oídos, me los embuto.
ser el guardián de mi hermano no haría más que
restringirme a un
lugar con muros de ladrillo
donde todo es lo mismo.

compadezco a los solitarios, percibo su necesidad, pero
también creo
que deberían
consolarse unos a otros y dejarme a mí en paz.

así que, con los tapones puestos, se me pasa la ceremonia
de arriada de bandera, absorto
en el Formulario.

me gustaría ser humano
si me dejaran.

ir al hipódromo es como ir a cualquier otro lugar sólo que,
en términos generales,
allí hay más gente solitaria, lo que no ayuda mucho.
tienen derecho a estar allí y yo tengo derecho a estar allí.
esto es una democracia y todos formamos parte de una
familia infeliz.

Charles Bukowski.

Ya he tenido suficiente de tipos jóvenes así.

Mi primer marido, Retzel, me contó,
volaba en planeador. sólo tenía una mano.
no me comió la entrepierna ni una sola vez.
quiere conocerte, vive en
Redondo Beach.

Redondo Beach, dije, Redondo Beach.

mi siguiente marido,
Craft, tomaba pastillas y tocaba el piano el día entero.
luego tuvieron que operarle un dedo.
una verruga. era cruel conmigo. ahora sabe
lo cruel que fue conmigo.

¿dónde está ahora?

en África. sigue en África
hice autostop por toda África. viví de gorra
en un barco. conocí a un tipo con un
leopardo. sacaba a pasear al leopardo
todos los días con una cadena.
un día no apareció. el leopardo se lo
había comido.

esa historia tiene gracia.

a mí también me lo parece. me caes bien. entiendes
las cosas. ya he tenido suficiente de tipos jóvenes así,
con cuerpos duros. te quiero a ti. lo tienes todo
controlado.

¿ah, sí?

sí, mi siguiente marido,
Larry, me cubrió una vez el cuerpo de
pétalos de rosa. ¡qué montón de flores! fue
hermoso pero no volvió a hacerme el amor
otra vez en 2 años. era un amante
pésimo. tu eres un amante
estupendo.

¿ah, sí?

sí, ¿no te gustaría ir a Holanda?

no.

¿a París?

no.

¿a África?

no.

¿a Redondo Beach?

no.

eres raro. ¿no te gusta
viajar?

estoy harto de viajar.

¡tendrás que haberme visto volar en el planeador de Retzel!
se me daba bien lo del planeador.
pero no me comía nunca
la entrepierna.

¿Retzel?

sí, ahora es publicista. gana mucho
dinero.

algún día te hablaré de mis
esposas.

no quiero oír hablar de tus
esposas. no quiero oír hablar
de ninguna
de ellas.

se volvió en la cama
dándome la espalda y el
culo.

guapa, le dije, cuéntame algo más de
Retzel.

se volvió de nuevo hacia
mí. ¿de verdad quieres
oírlo?

claro.

entonces nos quedamos tumbados boca arriba
y ella habló de Retzel
y yo escuché.

Charles Bukowski.

Notas sobre colaboradores.

WENDELL THOMAS da clases de escritura creativa todos los
veranos en la Universidad Estatal de Ohio. últimamente
ha colaborado con Lick, Out of Sight, Entrails y muchas
otras revistillas importantes.

RICHARD KWINT se mudó hace poco de Carolina del Sur a
Delaware. Está divorciado y en la actualidad trabaja en
varias obras de teatro de un solo acto.

TALBERT HAYMAN figura en más de 23 antologías. Su tercera
plaqueta de poesía Luz de noche empujada por el invierno
será publicada por Bogbelly Press este otoño. Es profesor
en la Facultad Diurna de Princeton en N.J.

WILLIAM PREWIT ha publicado en infinidad de pequeñas re-
vistas. Vive con su tía, su hija (Margery Jean), su esposa
y su gato (Kenyon) al norte de Nueva Jersey.

BLANDING EDWARDS fundó el fanzine Roll Them Bones.

PATRICIA BURNS es una genio. Enseña en la facultad Diurna
de Princeton en N.J.

ALBERT STICHWORT ha trabajado como friegaplatos, veterina-
rio, leñador, paseador de caballos, estibador, policía moto-
rizado; estudió con Charles Olson y una vez peleó cuatro
asaltos con Joe Louis. Ha vivido en París, Munich, Lon-
dres, Arabia y África. En la actualidad estudia Escritura
Creativa en la Universidad del Sur de California.

NICK DIVIOGONNI monta su caballo todos los días y da clases de
verano en el Colegio Mayor Estatal de Montclair en N.J.

PETER PARK es profesor en la Facultad Diurna de Princeton
en N.J.

MARCEL RYAN le rasuró una vez el pelo de los cojones a Jean-
Paul Sartre.

PETER FALKENBERG es padre de 3 niños y ha trabajado de
conserje, encargado de nómina y celador en un psiquiá-
trico.

VICTOR BENNET fue publicado en North American Review,
Southern Poetry Review, Quixote, Metaball, Wormwood
Review, Hearse, Harper's Evergreen Review, Ramparts,
Avant Garde, Northern Poetry Review, The Smith, The
New York Times, Chelsea, The New York Quarterly, Atom
Mind, Cottonwood Review, Antioch Review, Beloit Quar-
terly, Sun y Mummy
Se suicidó el 9 de noviembre de
1972.

DARNBY TEMPLE es copropietario de unos baños turcos.

STUART BELHAM se masturba 4 veces al día.

HARLEY GABRIEL tiene previsto trabajar el año que viene
como profesor en la Facultad Diurna de Princeton en
N.J.

WILLIAM COSTWICK nació en 1900 en Yokohama, Japón.

MASH EDWARDS violó una vez a una chica que iba en bici.
Ha estudiado con Wendell Thomas, Albert Stichwort,
Tyrone Douglas, Abbot Boyd, Peter Parks y muchos
otros. Su principal influencia es la señora Edith Sitwell.

TANNER GROSHAWK se le busca por el asesinato de 4 estu-
diantes de secundaria.

SASSON VILLON fue amigo de Victor Mature. Es profesor en
la Facultad Diurna de Princeton en N.J.

VICTOR WALTER escribe sus poemas con floretes candentes
en el gaznate de buitres y detesta la televisión.

STUART BELHAM su esposa Tina, se masturba 4 veces al día.

CARSON CRASWELL prefiere no aparecer en las notas sobre los
colaboradores.

TALBOT DIGGINS rocía a su hija de 4 años con agua hir-
viendo un par de veces a la semana. Es editor del boletín
informativo de poesía The Invisible Heart.

PARKER BRIGGS es en la actualidad un alumno con media de sobresaliente en Colegio Mayor Estatal de Montclair en
N.J.

Charles Bukowski.

También me gusta mirar al techo.

Hay policías en la calle
y ángeles en las nubes
y jockeys que cabalgan vestidos de seda.

mañanas abajo
noches arriba
en paralelo a las tardes
hay perros lisiados en
el este de Kansas City
vampiros en Eugene, Oregon,
y largos paseos por un vaso de agua en las
Ciudades Gemelas.

tenía intención de escribirle a Angela
de veras que sí
y agradecérselo todo
porque me gustaba
sinceramente su manera de ponerse el chal en la
escalera
y su infusión de hierbas
y las enredaderas verdes en su
cuarto de baño
la vista desde su dormitorio
y su colección de
Vivaldi.

pero no escribí.

supongo que soy más cruel de
lo que creo.

Charles Bukowski.

Ojos descerebrados.

En la mañana amarga
crecen altas rosas
y las ranas celebran
la victoria.

en el globo vacío de la noche
nada medra*;
la noche
roe y eructa
y la victoria sólo la celebran
mujeres indecentes
abiertas de piernas
con ojos descerebrados.

a mediodía,
pongamos por caso a mediodía,
algo ocurre
por fin.

cambia la señal
el tráfico avanza.

la vida en sí no es el milagro.
que el dolor sea tan constante,
ése es el milagro:

ese martilleo del asunto
cuando ni siquiera puedes gritar ni llorar
y te abruma por todas partes
mirándote a los ojos
comiéndote la carne.

mañana noche y mediodía
el tráfico avanza
y el asesinato y la traición
de amigos y amantes
y toda la gente
te atraviesa.

el dolor es la alegría de conocer
la más cruel de las verdades
que llega sin
avisar.

la vida es estar solo
la muerte es estar solo.

hasta los bobos lloran

mañana noche y mediodía.

Charles Bukowski.


*Medra.
(De medrar).
1. f. Aumento, mejora, adelantamiento o progreso de algo.

Todas las chavalitas.

Fue allá en el norte de California
y estaba en el púlpito
y llevaba recitando un rato,
había estado recitando un montón de poemas sobre
la Madre Naturaleza y la bondad intrínseca
del hombre.

estaba convencido de que todo
marchaba bien en el mundo.
y no se le podía culpar por ello:
era un profesor numerario que nunca había
estado en chirona* ni en una casa de putas;
al que nunca le había dejado tirado el coche de segunda
mano
en la autopista; que
nunca había necesitado más de
tres copas durante su velada
más salvaje;
al que nunca habían atracado, azotado ni
robado;
al que nunca había mordido un perro;
que recibía con regularidad amables cartas de Gary
Snyder, y cuya cara era
afable, tierna y
sin marcas. por último,
su mujer nunca le había traicionado,
ni tampoco su suerte.

dijo:~voy a recitar
tres poemas más y luego voy
a bajar de aquí y dejar que
recite Chinaski.

~¡ay, no!~ dijeron todas las
chavalitas con sus vestidos de color rosa
y azul y blanco y naranja y
lavanda~. ¡ay, no,
recite alguno más, recite alguno
más!

leyó otro poema y luego dijo:
~este es el último poema
que recito.

~ay, no~ dijeron todas las
chavalitas con sus vestidos transparentes
rojo y verdes~. ay, no ~dijeron
todas las chavalitas con sus vaqueros
ceñidos con corazoncitos bordados~. ay,
no ~dijeron todas las chavalitas~.
¡recite más
poemas!

pero cumplió lo prometido.
soltó el poema, se bajó y
desapareció en alguna parte. cuando subí a recitar
las chavalitas cambiaron de postura
incómodas en sus asientos y una de ellas silbó y
otras me hicieron comentarios de lo más interesantes
que utilizaré en un poema algún día
porque este maldito poema en particular
tiene que acabar en alguna parte.

sea como sea, fue dos o tres semanas después
cuando recibí esta carta del poeta William
en la que me decía que disfrutó con mi recital.
era todo un caballero.
yo estaba en la cama con una
resaca de tres días. perdí el sobre
pero cogí la carta e hice con ella
uno de esos aviones de papel
que aprendí a hacer en el
insti. planeó por la habitación
y aterrizó entre un viejo Formulario de Apuestas
y un par de calzoncillos raídos.

no hemos mantenido correspondencia desde entonces.

Charles Bukowski.


*Chirona.
1. f. coloq. cárcel (‖ de presos). Meter, estar en chirona.

Roll the dice.

If you’re going to try, go all the
way.
otherwise, don’t even start.

if you’re going to try, go all the
way.
this could mean losing girlfriends,
wives, relatives, jobs and
maybe your mind.

go all the way.
it could mean not eating for 3 or 4 days.
it could mean freezing on a
park bench.
it could mean jail,
it could mean derision,
mockery,
isolation.
Isolation is the gift,
all the others are a test of your
endurance, of
how much you really want to
do it.
and you’ll do it
despite rejection and the worst odds
and it will be better than
anything else
you can imagine.

if you’re going to try,
go all the way.
there is no other feeling like
that.
you will be alone with the gods
and the nights will flame with
fire.

do it, do it, do it.
do it.

all the way
all the way.

you will ride life straight to
perfect laughter, its
the only good fight
there is.

Charles Bukowski.

Pavo real o campana.

Estoy riéndome con la boca cerrada;
conforme paso las páginas del periódico
es como una sinfonía desmadrada;
veo cantidad de cosas que me hacen dudar
destellantes en la página
es como una película cutre* que se hubiera ido a pique;
mi ropa está en la silla
como los muertos vaciados,
cascabillo de cosas que enturbia la visión;
hace un frio de la hostia (sí) pero
las sábanas son finas,
y las persianas echadas
están tan llenas de agujeros como el amor.
creo que tienes que ser todo un deportista;
sí, para el deportista está bien:
te limitas a sacar el arma
y volarle la cabeza a algo
quizás a la doncella sentada
en el sillón donde se sentara la abuela,
pero puesto que no tengo arma,
voy al teléfono
y llamo a una mujer tan vieja como el sillón y la abuela,
y me promete venir y hechizarme;
tiene cepillo de dientes pero le falta la dentadura
y probablemente baile desnudo para ella,
la masa de mi barriga un saco blanco.
cada cual tiene su propia salida: la mía es dudosa
pero viene dándome resultado de un tiempo a esta parte
y su música a veces me asusta,
pero luego
despierto, compro un periódico,
le doy una patada a una lata,
levanto la persiana,
empiezo de nuevo.

Charles Bukowski.


*Cutre.
1. adj. Tacaño, miserable. U. t. c. s.
2. adj. Pobre, descuidado, sucio o de mala calidad. Un bar, una calle, una ropa cutre.

Tristeza en el aire.

Aquí estoy sentado a solas
como un pringado*

escuchando a Chopin

el aire nocturno entra
por las
cortinas rasgadas.

hoy he ganado 546 en el hipódromo pero
ahora estoy pensando que
morir es algo de lo más extraño y
vulgar.

espero que no me haga falta
dentadura postiza antes de
palmar*.

* * *

Wm. Holden se abrió la cabeza
contra una mesita de centro
cuando estaba borracho y se
desangró hasta morir;
llevaba rígido y muerto 4 días
cuando lo encontraron.

me pregunto cómo palmó Chopin.

las cosas pasan, eso no es nada nuevo

aquí en L.A.
he visto a cantidad de buenos
boxeadores mexicanos
ir y venir
subir al
cuadrilátero
jóvenes y relucientes de
ambición
y luego
desvanecerse.

¿a dónde van?
¿dónde están esta noche
mientras escucho a Chopin?

¿igual ando metido en un asunto
mejor?

me parece que no.

los escritores también decaen
pronto
olvidan cómo abrir brecha
con una
frase dura y directa
luego se ponen a dar clase
escriben artículos críticos
rezongan
se vuelven rancios
desaparecen.

* * *

Holden tropezó con una
alfombra y
se golpeó la cabeza contra la
mesita
tenía un nivel de alcohol
en sangre de 22.

yo también
me he venido abajo
muchas veces por lo general
por culpa de un cable de teléfono.

detesto los teléfonos
de todas maneras
cada vez que suena uno
doy un brinco.

la gente me pregunta: ~¿por qué
saltas cada vez que suena
el teléfono?~

si no lo saben
no se lo puedes explicar.

hace cada vez más frio.
voy a cerrar la ventana.
la cierro.

Chopin continúa.

cuando bebes solo
como Wm. Holden
a veces tienes
algo en la cabeza
que no le puedes contar
a nadie.

en muchos casos
es mejor guardar
silencio.

no nos pusieron aquí para
disfrutar de días y noches
tranquilos

y cuando suene
el teléfono
tú también averiguarás que
nos hemos equivocado
todos de asunto

y si no sabes a
qué me refiero
es que no sientes la
tristeza en el aire.

Charles Bukowski.


*Pringado, da.
(Del part. de pringar).
1. m. y f. coloq. Persona que se deja engañar fácilmente.

*Palmar.
1. intr. coloq. Dicho de una persona: morir (‖ llegar al término de la vida).

No title.

All theories
like clichés
shot to hell,
all these small faces
looking up
beautiful and believing;
I wish to weep
but sorrow is
stupid.
I wish to believe
but belief is a
graveyard.
we have narrowed it down to
the butcherknife and the
mockingbird.
wish us
luck.

Charles Bukowski.

Canción de amor para la mujer que vi el miércoles en el hipódromo.

Recuerdo Savannah hace 20 años
una cama de cuatro columnas
y las calles llenas de cascos y cazadores,
las cosas que hacía antes entonces
dejaban verdugones*;
seguro que te ríes,
pero cobran vida mientras compro pan
o me ato el zapato
y no tiene importancia
salvo que a mí me van bien
como las piernas de esa mujer me iban bien
como el sol me va bien igual que le va bien al cactus
e igual que me va bien que tú
leas este poema.

y las piernas de esa mujer caminan
mientras las miro
y miro los caballos en la siguiente carrera
y las montañas ahí plantadas
mirando

verdugones y las piernas de una mujer
10 a ganador en la número seis
y allá en el océano
y plantado en el parque
como un estatua
la miro
caminar.

hay caballos por todas partes:
conchas marinas con aire de Savannah en el bolsillo:
te he amado, mujer,
tan cierto como que te he nombrado
óxido y arena y nailon.

me has ido bien

fiera.

Charles Bukowski.


*Verdugón.
(Del aum. de verdugo).
1. m. verdugo (‖ renuevo del árbol).
2. m. verdugo (‖ roncha que levanta el golpe del azote).

Los perros ladran cuchillos.

Dios santo los perros ladran cuchillos
y en los ascensores
muñecos de hojalata
deciden mi vida y mi muerte;
estos halcones son bizcos
y no queda nada que salvar;
déjanos saber lo imposible
déjanos saber que los hombres fuertes mueren por hatajos,
déjanos saber que el amor se compra y se mantiene
como un perrito, un perro que ladra cuchillos
o un perro que ladra amor;
déjanos saber que vivir una vida
entre miles de millones de idiotas con sentimientos
moleculares
es en sí un arte;
déjanos conocer mañanas y noches y
perfidia;
déjanos marchar con la golondrina
déjanos linchar la última esperanza
déjanos encontrar el cementerio de elefantes
y el cementerio de los dementes;
deja a quienes cantan canciones propias
déjales cantar a los idiotas y los mentirosos
y los que planean estrategias
en un juego demasiado aburrido para los niños;
sólo hay una manera de vivir
y es solo,
y solo una manera de morir, y es la misma;
he oído desfilar a sus ejércitos
todos estos años:
qué pesadez:
lo que quieren y lo que han ganado;
qué pesadez que sean mis amos
y probablemente me sigan a la muerte
añadiendo más muerte a la muerte;
todo el camino es huero:*
me toco un anillito en el dedo
y respiro el aire
vapuleado.

Charles Bukowski.


*Huero, ra.
(Del dialect. gorar, empollar, incubar).
1. adj. Vano, vacío y sin sustancia.
salir ~ algo.
1. loc. verb. coloq. frustrarse (‖ malograrse).

2 puntos de vista.

Mi amigo dice, ¿cómo puedes escribir tantos poemas
desde esa ventana? yo escribo desde el útero,
me dice, el ente oscuro del dolor,
el punto preciso del dolor.

bueno, eso es de lo más impresionante
sólo que sé que a ambos nos rechazan a
menudo, fumamos un montón de cigarrillos,
bebemos más de la cuenta e intentamos robarnos las
mujeres uno al otro, lo que no es poesía en absoluto.

y él me lee sus poemas
siempre me lee sus poemas
y escucho y no digo gran cosa,
miro por la ventana,
y ahí está la misma calle
mi calle,
mi calle borracha, llovida, soleada,
llena de críos,
y por la noche observo su calle
a veces,
cuando cree que no miro,
el par de coches que avanzan en silencio,
el mismo viejo, aún vivo, en su
paseo nocturno,
las persianas de las casas echadas,
el amor a fracasado pero
se aferra y
luego ceja.
pero ahora es de día y hay niños
que algún día serán viejos y mujeres
que atraviesan últimos momentos,
esos niños corren en torno a un coche rojo
lanzando buenos gritos llenos de nada,
entonces mi amigo deja su poema.

bueno, ¿qué te parece?, me pregunta.

prueba tal y cual, menciono una revista,
y entonces curiosamente,
pienso en guitarras bajo el mar
intentando hacer música;
es triste y bueno y quedo.
me ve plantado delante de la ventana.
¿qué hay ahí afuera?

mira, le digo,
y verás...

tiene once años menos que yo.
se aparta de la ventana. me hace falta un cerveza
me he quedado sin cerveza.

me voy a la nevera
y el asunto queda zanjado.

Charles Bukowski.

Desayuno.

Despertar esas mañanas en la celda para borrachos,
el labio inferiror partido, dientes flojos, el cerebro anegado
de
una cacofonía que no era tuya, con
todos esos desconocidos cubiertos de harapos, ruidosos
ahora en su sueño demente, sin otra
compañía que un retrete sin asiento,
un suelo frío y duro
y una ley
ajena.

y siempre había una voz madrugadora, un vozarrón:
¡DESAYUNO!

por lo general no lo querías
pero si lo querías,
antes de poder aclararte las ideas
y ponerte de pie
la puerta de la celda se cerraba
de golpe.

ahora cada mañana es como un lento sueño
satisfecho. busco las zapatillas, me las pongo,
hago lo del baño, luego bajo las
escaleras entre un remolino de cuerpos peludos, soy
el que da de comer, el dios, limpio los cuencos de los
gatos, abro
las latas y les hablo y se entusiasman y
profieren sus ruidillos ansiosos.
pongo los cuencos conforme cada gato se acerca a
su propio cuenco, luego vuelvo a llenar el bebedero
y los veo a los cinco comer
en paz.

regreso escaleras arriba al dormitorio
donde mi mujer sigue dormida, me meto bajo
las mantas con ella, le doy la espalda al sol
y no tardo en volverme a dormir.
hay que morir unas cuantas veces antes de poder
vivir de verdad.

Charles Bukowski.

El cerdo en el seto.*

¿Sabes?, conduciendo por esta ciudad o cualquier otra ciudad
caminando por esta ciudad o cualquier otra ciudad veo
gente con ventanas de la nariz, dedos, pies,
ojos, bocas, orejas, barbillas, cejas y demás.
entro en un café, me siento y pido el desayuno,
miro en torno y soy consciente de cráneos y esque-
letos mientras veo a un tipo meterse
un trozo de tocino en la boca y morir un poco
y no me gusta contemplar la muerte porque
podría haber algún lugar al que ir más adelante
y ya he tenido suficientes líos aquí mismo sólo por estar aquí
pero
igual es culpa de todas las serpientes en urnas de cristal,
no pueden moverse, respirar ni matar y deberían
dejarlas salir y deberían vaciar las
cárceles también en cuanto tenga mi luger a punto y
los perros sueltos.

los edificios están todos mal construidos y el cuerpo
humano también; a veces veo a bailarines dar saltitos
y pienso: qué feo y qué violento,
el cuerpo humano está mal hecho, es desgarbado y
estúpido...¿en comparación con qué? en comparación con
el cactus
y el leopardo. bueno,
mis mujeres siempre me han dicho: ~¡qué negativo eres!~,
y yo las he mirado y he respondido: ~la realidad
me parece negativa~. ¿en comparación con qué? la
irrealidad.
y a pesar de todo eso he disfrutado más que cualquiera
de ellos, son positivos y andan deprimidos, y yo soy negativo
y feliz. bueno,
podría ser todo culpa de bomberos que están ahí sentados
a la espera
de un incendio, podría ser culpa de algún tipo en Moscú
que viola
a una cría de 6 años, o podría ser porque la niebla ya no
es niebla tal como solía ser: fresca, húmeda, refrescante,
sino que ahora todo es hiriente. han encontrado a un tipo
que jugaba
al fútbol americano en la U.C.L.A que no sabía leer ni
escribir
pero, joder, qué fuerza tenía qué cuerpo, podría haber
pasado desapercibido pero se encabronó y mató a su camello
y averiguaron que después de todo no tenía mucho
de universitario, sino que era más bien un pececillo de
colores que alguien tenía como mascota
lo que me recuerda

que apenas nadie tiene ya pececillos de colores; cuando era
crío, ¿sabes?, en una de cada 3 casas había peces de colores.
¿qué fue de eso? algunos hasta tenían
estanques con pececillos en el jardín trasero con musgo
viscoso y
docenas de peces de colores, pequeños, medianos, grandes,
se alimentaban de migas de pan y algunos cabronazos se
volvían tan gordos y estúpidos que subían a la superficie y
se quedaban flotando,
un ojo al sol, derrotados, como una mala nueva
de Dios, pero la gente también se da por vencida cuando
no debería.

Una vez
hubo un boxeador de los grandes, ganó 5 millones de
dólares por un campeonato,
el Macho Man, nunca había sido derrotado pero se topó
con un tipo que podía vérselas con él y tras unos asaltos
le dio la espalda y dijo:
~no más~.*
cualquiera diría que por 5 millones podría haber
aguantado un poco
de dolor, he visto a hombres cuya vida entera se iba al
carajo por
55 centavos a la hora o menos.
bueno,

igual es la masonería o igual es la bomba de agua, o igual
es el
cerdo en el seto, o igual es el final de la suerte. los ángeles
vuelan
bajo esta noche con alas en llamas, tu madre es víctima de
sus vulgares pesadillas mientras 40 grifos gotean, el gato
tiene
leucemia, sólo quedan 245 días hasta Navidad, y mi
técnico
dental me odia.
así que ahora
despierto con el cuello rígido en vez de la
polla tiesa y


siempre puedes localizarme aquí en
el este de Hollywood pero
por favor por favor por favor
no lo
intentes.

Charles Bukowski.



*Seto.
(Del lat. saeptum).
1. m. Cercado hecho de palos o varas entretejidas.
~ vivo.
1. m. Cercado de matas o arbustos vivos
.

*En castellano en el original. (N. del T.)

Armando Guerrero, Oaxaca, México.