Carta de creencia

Coda*

Tal vez amar es aprender
a caminar por este mundo.
Aprender a quedarnos quietos
como el tilo y la encina de la fábula.
Aprender a mirar.
Tu mirada es sembradora.
Plantó un árbol.
                         Yo hablo
porque tú meces los follajes.


Octavio Paz.


* Coda 
1. f. Métr. Conjunto de versos que se añaden como remate a ciertos poemas.

mujer liberada y hombre liberado


Fíjate.
ésa por la que pensaste
en suicidarte
la viste el otro día
bajando del coche
en el aparcamiento de Safeway.
llevaba un vestido verde
raído y botas viejas
sucias
y la cara reseca por la vida.
ella te vio
así que te acercaste
y hablaste y luego
escuchaste.
el pelo no tenía brillo,
los ojos y su conversación se veían
apagados.
¿dónde estaba?
¿dónde había acabado?
¿y tú ibas a suicidarte por
ella?

la conversación terminó
ella entró en el supermercado
y tú miraste su automóvil
y hasta esa cosa
que solía llegar y pararse
delante de tu puerta
con tanto brío y espíritu
aventurero
ahora parecía
carne de
desguace.

decides no entrar en
Safeway,
irte 6 manzanas más al
este a hacer la compra
en Ralphs.

montado en el coche
te alegras bastante de no haberte
suicidado;
todo es delicioso y
el aire muy puro.
con las manos en el volante,
sonríes al mirar si viene alguien
por el retrovisor.

amigo mío, piensas,
te has salvado
para otra persona, pero
¿quién?

una esbelta criatura pasa por delante
con minifalda y sandalias
enseñando unas piernas maravillosas,
viene a hacer la compra en Safeway
también.

apagas el motor y
vas tras ella.


Charles Bukowski.

amor guau guau


Aquí las cosas están difíciles pero
casi siempre están difíciles.
básicamente estoy tratando de llevarme bien
con las hembras. cuando
las conoces sus ojos
rezuman com-
prensión; las risas abundan
como pulgas marinas. después, Di-
os, el tiempo sigue con su tintín y
la cosa hace aguas. te
empiezan a BOMBARDEAR con EXIGENCIAS.
y, de hecho, lo que
exigen va en esencia contra lo que
tú eres o podrías ser.
lo más raro es cuando de pronto
descubres que nunca han
leído nada de lo que has escri-
to, que en realidad no lo han leído en
absoluto. o peor, si lo han leído,
¡han venido a SALVARTE!
lo cual significa principalmente
querer que te comportes como todo el
mundo y seas igual que ellas
y sus amigos. entre-
tanto te han chupado
la sangre y envuelto
en un millón de telarañas, y
siendo más o menos una
persona sensible no puedes
sino recordar su
lado bueno o el lado
que al principio parecía ser bueno.
y así te encuentras
solo en tu
dormitorio con retortijón de
tripas y diciendo, ay, mierda
no, otra vez no.

tendríamos que habérnoslo figurado.
tal vez queríamos el caramelo
de la suerte. tal vez teníamos
fe. qué basura.
teníamos fe como los perros
tiene fe.


Charles Bukowski.

espacio de reposo


Tienes que tenerlo o las paredes se te vienen
encima.
tienes que renunciar a todo, tirarlo por
la borda, todo por la borda.
tienes que mirar lo que miras
o pensar lo que piensas
o hacer lo que haces
o
no haces
sin considerar el beneficio
personal
sin aceptar directrices.

la gente está desgastada de
bregar,
se refugia en el hábito
cotidiano.
sus desvelos son los desvelos
del rebaño.

pocos tienen la capacidad de quedarse
observando un zapato viejo
diez minutos
o de pensar cosas extrañas
como quien inventó el
pomo de las puertas.

se vuelven pasmarotes
porque son incapaces de
reposarse
deshacerse
desenredarse
dejar de ver
desaprender
tomar distancia.
escucha su risa
falsa, y luego
aléjate.


Charles Bukowski.

Nunca es tarde

Nunca es tarde para empezar de cero,
para quemar los barcos,
para que alguien te diga:
--- Yo sólo puedo estar contigo o contra mí.

Nunca es tarde para cortar la cuerda,
para volver a echar las campanas al vuelo,
para beber de esa agua que no ibas a beber.

Nunca es tarde para romper con todo,
para dejar de ser un hombre que no pueda
permitirse un pasado.

Y además
es tan fácil:
llega María, acaba el invierno, sale el sol,
la nieve llora lágrimas de gigante vencido
y de pronto la puerta no es un error del muro
y la calma no es cal viva en el alma
y mis llaves no cierran y abren una prisión.

Es así, tan sencillo de explicar: ---Ya no es tarde,
y si antes escribía para poder vivir,
ahora
         quiero vivir
                    para contarlo.


Benjamín Prado.

mujer durmiendo


Me senté en la cama a escucharte
roncar de noche
te conocí en una estación de autobuses
y ahora me maravillo de tu espalda
tan pálida y llena de
pecas infantiles
mientras la lámpara despoja la irresoluble
tristeza del mundo
sobre tu sueño.

no te veo los pies
pero debo suponer que son
unos pies absolutamente encantadores.

¿de quién eres?
¿eres real?
pienso en flores, animales, pájaros
todos parecen más que buenos
y tan claramente
reales.

sin embargo no puedes evitar ser una
mujer. todos hemos sido elegidos para ser
algo. la araña, el gallo.
el elefante. es como si cada uno fuera
un cuadro colgado en
la pared de una galería.

y ahora el cuadro se da
la vuelta, y por encima de un codo curvado
veo 1/2 boca, un ojo y
casi una nariz.
el resto está oculto
a la vista
pero sé que eres una
una obra moderna viva,
contemporánea
quizá no inmortal
pero nos hemos
amado.

por favor sigue
roncando.


Charles Bukowski.

restos

Las cosas están bien ya que aún no estoy muerto
y las ratas se meten dentro de las latas de cerveza,
las bolsas de papel se arrastran como perros pequeños,
y un alemán muerto ha pegado sus fotos a un cuadro
y ella también está muerta
y me costó 14 años conocerla
y si me dieran 14 años más
aún la conocería...
sus fotos pegadas al cristal
no se mueven ni hablan,
pero tengo su voz en una cinta,
y algunas noches me habla,
otra vez ella
se ríe tan auténtica
dice de todo,
aquello que siempre ignoré;
este sentimiento nunca me dejará:
que tuve un amor
y el amor murió;
una foto y un trozo de cinta
no es mucho, lo he sabido tarde,
pero dame 14 días o 14 años,
mataré a cualquier hombre
que toque o se lleve
lo que queda.


Charles Bukowski.

Las orillas

Me es hermoso el desgarro porque une las orillas,
nos concentra
en desdoblarnos siempre para poder ser uno.
(Es un número, el uno, que traiciona
cuando finge ser punto de partida).
Necesario el desgarro,
porque renuncia a hundirse
pero ama los pozos
y nos tiende sus manos como dos hemisferios.

Con el pulso ambidiestro
navego celebrando los puntos cardinales
que mudarán mi origen,
y sucede el naufragio porque debe
y la vida es el barco
y yo soy el ahogado y el mismo que me salva.


Andrés Neuman.

La pequeña muerte

Algún francés
de mal follar
dijo una vez
que el sexo era la pequeña muerte.

Y me temo que hablaba de su sexo.

Porque la pequeña muerte acecha
en lo pequeño
en el número de teléfono que nunca marcas
aunque debas
en las frases que no sueltas nunca a tiempo
en el telediario de las tres de la tarde
en las noticias de las nueve
en la reseca estepa de los sueños
que más temes.

La pequeña muerte da mordiscos a tu amor
con sus diente de sibila*
se desayuna tus ganas de bautizar las mañanas
se nutre de tus fracasos a mediodía
y por la noche te acuna con sus brazos
de autocompasión podrida.

La pequeña muerte
como un pequeño perro feroz y faldero
una piraña solitaria en tu pecera
un miedo enano que nunca te decides a pisar
ciertos olvidos que te inventas
para poder recordar sin consecuencias.


La pequeña muerte sabe
que cuando callas
tus palabras se cocinan en su sopa de saliva
sentencias hervidas o al vapor
condimentadas con la sal que ya no sudas
y crece sin contar las calorías.

Esa muerte de bolsillo
esa pequeña y mala puta con los ojos pintados de ironía
se pone sus mejores bragas
medias tentadoras
zapatos nuevos
y taconea siempre a dos metros de ti
para que puedas escuchar sus pasos
que te acusan y perdonan.
Está en la cola del súper
no paga el viaje en el metro
se cuela en todos los autobuses
y se conoce de memoria el horario tu tren
de cercanías.

Sabe todo lo que pierdes
lo que te aterra conquistar
lo que bosteza cuando quisieras gritar
y no te atreves.

La pequeña muerte cotidiana
avanzadilla de la muerte grande
muestra gratis de la nada
que habita en tu cama en tu cocina
en el atasco de las horas punta
en esas vacaciones que no alcanzan
en la mirada feroz de las vecinas
en los ojos de los otros
de todos los otros
en la tela de araña
de tus propias pupilas

Esa pequeña muerte que nos asesina
poco a poco
día a día
y que no puedes matar cuando la buscas
esa pequeña muerte predadora de migas
ese inocente canario que nunca desafina
esa muertecita de mierda
esa alimaña:
esa enjaulada mascota
que se llama
rutina



Carlos Salem.


*Sibila.
1. f. Mujer sabia a quien los antiguos atribuyeron espíritu profético.

El hombre imaginario

El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario

De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios

Todas las tardes tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario

Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario


Nicanor Parra.

Razón de amor, versos LIV a XC

¿Serás, amor
un largo adiós que no se acaba?
Vivir, desde el principio, es separarse.
En el mismo encuentro
con la luz, con los labios,
el corazón percibe la congoja
de tener que estar ciego y sólo un día.
Amor es el retraso milagroso
de su término mismo:
es prolongar el hecho mágico
de que uno y uno sean dos, en contra
de la primer condena de la vida.
Con los besos,
con la pena y el pecho se conquistan,
en afanosas lides, entre gozos
parecidos a juegos,
días, tierras, espacios fabulosos,
a la gran disyunción que está esperando,
hermana de la muerte o muerte misma.
Cada beso perfecto aparta el tiempo,
le echa hacia atrás, ensancha el mundo breve
donde puede besarse todavía.
Ni en el llegar, ni en el hallazgo
tiene el amor su cima:
es en la resistencia a separarse
en donde se le siente,
desnudo, altísimo, temblando.
Y la separación no es el momento
cuando brazos, o voces,
se despiden con señas materiales:
es de antes, de después.
Si se estrechan las manos, si se abraza,
nunca es para apartarse,
es porque el alma ciegamente siente
que la forma posible de estar juntos
es una despedida larga, clara.
Y que lo más seguro es el adiós.


Pedro Salinas.

Insu-resurrecciones

Hoy nací de nuevo, a mediodía,
pero a las ocho de la tarde seguía medio muerto.

Ninguna enfermedad menos curable que la vida
ningún dolor que no se calme con caricias.

Latir es una trampa en la que caigo solo,
pero solo lo consigo en buena compañía.

Es casi medianoche y como el ave fénix
me quemo al renacer cuando te pienso.

Querida, no te alarmes ni me busques,
procura estar ahí cuando me encuentro.
Si me tocas, será que sigo vivo.

Si me lees no puedo estar muerto.


Carlos Salem.

Solamente

ya comprendo la verdad

estalla en mis deseos

y en mis desdichas
en mis desencuentros
en mis desequilibrios
en mis delirios

ya comprendo la verdad

ahora
a buscar la vida


Alejandra Pizarnik.


Con ella

Como es duro este tiempo, espérame:
vamos a vivirlo con ganas.
Dame tu pequeñita mano:
Vamos a subir y sufrir,
vamos a sentir y saltar.

Somos de nuevo la pareja
que vivió en lugares *hirsutos,
en nidos ásperos de roca.
Como es largo este tiempo, espérame
con una cesta, con tu pala,
con tus zapatos y tu ropa.

Ahora nos necesitamos
no sólo para los claveles,
no sólo para buscar miel:
necesitamos nuestras manos
para lavar y hacer el fuego,
y que se atreva el tiempo duro
a desafiar el infinito
de cuatro manos y cuatro ojos.


Pablo Neruda.

*Hirsuto.
1. adj. Cubierto de púas o espinas.
2. adj. De carácter áspero.

Armando Guerrero, Oaxaca, México.