701-762 A.C.

Estas noches oscuras
empiezo a sentirme como
el poeta chino Li Po:
bebo vino y escribo poemas
escribo poemas y bebo
vino

consciente
en todo momento de las estrictas limitaciones
que tiene el
ser humano

para luego
aceptar que

el vino y los poemas
se entremezclan
con suavidad:

sí, cabe encontrar
un remanso de paz
en esta guerra
interminable
que denominamos vida
donde
cosas
como la
luz, la sombra, el sonido,
los objetos
se tornan
suave
y justificadamente
fascinantes.

Li Po
borracho de
vino
sabía muy bien que
saber bien
un sola cosa
era lo mejor.

Charles Bukowski.

El buda Chinaski dice.

 

A veces
hay que
retroceder
uno o
dos pasos,
batirse en re-
tirada

cogete
un mes de
descanso

no hagas nada
no
quieras
hacer nada

la paz es
primordial
la paz es
primordial

aquello
que quieres
sea lo que sea
no vas a
conseguirlo
esforzándote
más de la cuenta.

cógete
diez años
de descanso

estarás
más
fuerte

cógete
veinte años
de descanso

estarás
mucho más
fuerte.

de todos modos,
no hay nada
que ganar

y
recuerda,
lo segundo mejor
que hay
es
dormir toda una noche
de un tirón

y
lo mejor:
una muerte
apacible.

mientras tanto
paga la factura del
gas
si puedes
y
evita
discutir con la
esposa.

Charles Bukowski.

Solo de nuevo.

Pienso en cada una de
ellas
viviendo en alguna otra parte
sentadas en alguna otra parte
o tal vez dando de comer a un
crío
o
leyendo un
periódico o gritándole
a su
nuevo maromo...*

pero por suerte
mi pasado femenino
(a mi modo de ver)
ha concluido
pacíficamente.

sin embargo, la mayoría de la gente parece estar
convencida de que una
nueva relación sin duda
funcionará.

que la anterior
no fue más que el
error de
escoger una mala
pareja.

nada más que
mal gusto
mala suerte
una jugarreta del destino.

y luego hay quienes
creen que las viejas
relaciones se pueden
retomar y
renovar.

pero, por favor,
si eres de esa opinion

no llames
no escribas
no vengas

y mientras tanto,
no
te sientas herida, porque este
poema durará mucho
más de lo que duramos
nosotros.

se lo merece:
su fuerza
reside en que
no
busca
compañía en
absoluto.

Charles Bukowski.


*Maromo.
(De maroma).
1. m. Novio o amante masculino. Se ha echado un maromo.
2. m. coloq. Individuo, tío, fulano.

El sol es el hazmerreír.

A medida que continúa el juego
deberías procurar decir cada vez más claro
lo que de veras
crees
incluso si lo que de veras
crees
resulta
equivocado.

puede ser una tarea
arriesgada
y difícil.

pero
si no puedes reírte
de la inmensa desventaja
que todos soportamos en nuestro
intento de entender
y saber

sin duda
tendrás un sueño
inquieto
en el
ataúd.

Charles Bukowski.

Avanzando hacia la oscuridad.

Si no conseguimos encontrar el valor para seguir,
¿qué haremos?
¿que deberíamos hacer?
¿que harías tú?
si no podemos encontrar el valor para seguir,
entonces,
¿qué día
qué minuto
de qué año
nos equivocamos?
¿o fue una acumulación de todos los
años?

tengo algunas respuestas.
morir, sí.
enloquecer, tal vez.

¿o quizá
apostarlo todo?

si no conseguimos encontrar el valor para seguir,
¿qué deberíamos hacer?
¿que hicieron todos los
demás?
siguieron viviendo su vida,
de mala manera.

nosotros haremos lo mismo,
probablemente.

vivir demasiado
exige algo más que
tiempo.

Charles Bukowski.

Unas meditaciones personales.

Tienen razón: tal vez ha sido demasiado fácil escribir sólo so-
bre mí mismo y los caballos y la bebida, pero también es
cierto que no intento demostrar nada. dar largos paseos de
un tiempo a esta parte ha sido agradable y aunque mi deseo
por la hembra se mantiene, ya no tengo necesidad de estar
siempre al acecho de nuevas conquistas. cabalgar la misma
yegua no tiene por qué ser aburrido. deja que las potrillas
salvajes den problemas a otros hombres. a menudo estoy sa-
tisfecho a solas. ahora la gente me resulta más entretenida
que repugnante (¿me estoy hablandando?) y aunque sigo te-
niendo noches y días de depresión, la máquina de escribir
no me falla. los lectores esperan un crecimiento continuado
de sus poetas pero a estas alturas ya me parece milagroso
aguantar (el tipo, jaja). largos paseos, sí. y la capacidad de no
preocuparme -a veces- mientras nuestra sociedad entra
en erupción y se debate no quiere decir que sea víctima de
ninguna merma artística. las tardes solitarias tras las cortinas
echadas, sin ser rico ni pobre, pueden resultar agradables.
¿llegará a tiempo la locura? no lo sé y no busco respuesta, só-
lo un espacio pequeño y tranquilo entre no saber, no querer
saber y, al cabo, averiguar.

Charles Bukowski.

Algo auténtico, una buena mujer.

Para ti Corn Poppy.



Dejo el libro y pregunto:
¿Cómo es que siempre andan escribiendo sobre
los toros, los toreros,
quienes nunca los han
visto?
y mientras rompo la tela de la
araña al coger el vino,
con el zumbido de bombarderos
quebrando el consuelo, decido
que debo escribir una carta impaciente a mi
cura sobre una puta de
la Calle 3
que no hace más que llamarme a las 3
de la madrugada.
con el culo lleno de
astillas,
pensando en poetas de cuaderno
y en el cura,
me acerco a la máquina de escribir
junto a la ventana
para ver mi carta
y mirar mirar
el cielo negro tinta
y mi mujer dice Mike, por
el amor de Dios,
la máquina de escribir toda la noche,
¿cómo voy a dormir? y me meto rápidamente
en la cama,
le beso el pelo y digo
lo siento lo siento lo siento
a veces me acaloro
no sé por qué...
un amigo mío ha
escrito un libro sobre
Manolete...
¿quién es ése? nadie, chavala,
un muerto
como Chopin o nuestro viejo cartero
o un perro,
duérmete, duérmete,
y la beso y le acaricio la
cabeza,
una buena mujer,
y poco después duerme mientras yo aguardo
la mañana.

Charles Bukowski.

Nada de líderes, por favor.

 

Invéntate y luego reinvéntate a ti mismo,
no nades en el mismo cenegal.
invéntate y luego reinvéntate a ti mismo
y
záfate de las garras de la mediocridad.

invéntate y reinvéntate a ti mismo,
cambia de tono y de forma tan a menudo que
nunca puedan
clasificarte.

cobra nuevas fuerzas y
acepta lo que hay
pero sólo según los términos que hayas inventado
y reinventado tú.

sé autodidacta.

y reinventa tu vida porque debes hacerlo,
es tu vida y
es historia
y el presente
sólo te pertenece
a ti.

Charles Bukowski.

Resplandor púrpura.

Veo los zapatos
de tacón alto y la rosa blanca marchita
encima de la barra
como un puño
apretado.
el whisky acelera el corazón
pero desde luego no ayuda a
la mente y ¿verdad que es curioso cómo se puede sufrir
sólo por la mera monotonía letal de
la existencia?

veo a esa
bailarina de striptease paseándose por encima de
la barra
meneando lo que cree es
mágico
con todas esas caras mirándola
por sobre las carísimas
copas.

¿y yo? ¿aquí? la hostia,
la verdad es que ella me traía
sin cuidado pero me encanta el pulso
de la música insípida y estruendosa venga a aporrear
en el resplandor púrpura, todo esto
tiene algo: creo que no
me había sentido nunca mejor.

la miro, la muñeca
púrpura ta
triste tan barata tan
triste, nunca se te ocurriría
acostarte con ella o escucharla hablar
siquiera, sin embargo, en ese garito ebrio
te gustaría
entregarle el corazón
y decir
tócalo
pero luego
me lo devuelves.

con qué ferocidad baila ahora en
el resplandor púrpura,

el púrpura me causa un efecto extraño:
hubo una noche
hace 30 años,
estaba borracho, cierto y había
un Cristo púrpura en una urna de cristal
a la entrada de una pequeña iglesia e
hice añicos el cristal, rompí
el cristal, y metí la mano y toqué
a Cristo pero
no era más que un muñeco y oí las
sirenas entonces y eché
a correr.

bueno, mi mente no ha sido la misma
desde entonces y escribir ayuda pero no
se puede escribir todo el rato, así que ahora la bailarina
parte el corazón que me queda y no
sé por qué pero empiezo a dar dinero
a todo el mundo en el bar, le doy uno de cinco a este
tipo, uno de diez a ése, pienso que igual les
hace abrir los ojos a la sabiduría
de todo esto
pero ni siquiera dicen
~gracias~, sencillamente piensan que soy
bobo.

el gerente viene y me dice que me vaya
a tomar por saco, le doy uno
de veinte, lo
acepta.

dos amigos
estaban sentados a una mesa
del fondo, me ayudan a levantarme y me sacan del
bar.
a mí me parece que la situación es de lo más
graciosa pero están
encabronados:

¿dónde tienes el coche?

¿Dónde tienes el puto
coche?

no sé, les
digo.

pues es una pena de la hostia, me
dicen y me dejan solo, sentado en
la escalera de entrada a un
edificio de apartamentos.

enciendo y fumo un cigarrillo,
luego me levanto y emprendo el largo
paseo, un paseo que seguro
me llevará al menos un par de
horas
hasta encontrar mi coche (experiencia previa)
pero sé que cuando
lo encuentre, el subidón de
alegría será
lo único que necesite
y que entonces seré capaz de
empezar con mi vida desde cero
otra vez.

Charles Bukowski.

No traigo nunca a mi mujer.

Aparco, me apeo, cierro el coche, hace un día perfecto,
calido y
tranquilo, me siento bien, echo a andar hacia la entrada
del hipódromo y un tipejo gordo se pone a caminar a mi
lado,
no sé de donde ha salido.
-hola-dice-, qué tal te va?
-bien- le digo.
-supongo que no me recuerdas -me dice-. ya me has
visto antes, igual dos o tres veces.
-es posible-le digo-, vengo al hipódromo todos los
días.
-yo vengo quizá tres o cuatro veces al mes- me dice.
-¿con tu mujer? -le pregunto.
-ah no -dice-. no traigo nunca a mi mujer.
-¿quién te gusta en la primera? -me pregunta.
le digo que aún no he recogido el Formulario.
seguimos andando y yo camino más rápido; se esfuerza por
seguirme.

-¿dónde te sientas? -me pregunta.
le digo que me siento en un sitio distinto cada vez.

-ese maldito Gillian es el peor jockey del hipódromo
-me dice-.

el otro día perdí una pasta con él. ¿por
qué le dan trabajo?
le digo que Whittingham y Londgen creen que lo hace
bien.
-claro, son amigos -responde-. sé una cosilla sobre
Gillian. ¿quieres oírla?
le digo que lo olvide.

nos estamos acercando a los quioscos cerca de la entrada
y me desvío hacia la izquierda como si fuera a comprar
un periódico.
-buena suerte -le digo, y me voy apartando.
él parece pasmado, pone mirada de estupefacción; me
recuerda
a ciertas mujeres que sólo se sienten seguras cuando tienen
el pulgar de alguien
metido por el culo.
mira alrededor, ve a un viejo de pelo entrecano que
cojea, se apresura a su lado, comienza a andar al paso del
viejo y se pone a hablarle.

pago la entrada, encuentro un sitio lejos de todo el mundo,
me siento.
paso siete u ocho buenos minutos tranquilos, entonces
oigo un
movimiento: un joven se ha sentado cerca de mí, no a mi
lado
sino un asiento más allá, aunque hay cientos de
sitios vacíos por todas partes.
otro Mickey Mouse, pienso. ¿por qué siempre me
necesitan?
sigo trabajando en mis cálculos.
entonces oigo su voz: ~Blue Baron se hará con la primera
carrera~.
tomo nota de descartar a ese podenco y luego levanto la
mirada y
me da la impresión de que el comentario va dirigido a mí:
no hay
nadie a cincuenta metros.
le veo la cara.
tiene una cara que a las mujeres les encantaría:
completamente insulsa y
vacía.
las circunstancias lo han dejado intacto,
un milagro de cero.
hasta yo me quedo mirándole, encantado:
es como contemplar un interminable lago de leche
en el que no ha caído un guijarro siquiera.

vuelvo a bajar la vista del Formulario.

-¿quién le gusta? ~me pregunta.

~caballero ~le digo~ prefiero no hablar.

me mira desde detrás de su bigote negro perfectamente
recortado,
no hay un solo pelo más largo que otro o fuera de lugar;
he probado a llevar bigote; los espejos nunca me han
atraído lo suficiente
para mantener algo tan poco natural.
me dice: -mi amigo me habló de usted. dice que no
habla
con nadie.

me levanto, me llevo mis papeles tres filas y dieciséis
asientos más
allá, saco el juego
de tapones de goma roja para los oídos, me los embuto.
ser el guardián de mi hermano no haría más que
restringirme a un
lugar con muros de ladrillo
donde todo es lo mismo.

compadezco a los solitarios, percibo su necesidad, pero
también creo
que deberían
consolarse unos a otros y dejarme a mí en paz.

así que, con los tapones puestos, se me pasa la ceremonia
de arriada de bandera, absorto
en el Formulario.

me gustaría ser humano
si me dejaran.

ir al hipódromo es como ir a cualquier otro lugar sólo que,
en términos generales,
allí hay más gente solitaria, lo que no ayuda mucho.
tienen derecho a estar allí y yo tengo derecho a estar allí.
esto es una democracia y todos formamos parte de una
familia infeliz.

Charles Bukowski.

Ya he tenido suficiente de tipos jóvenes así.

Mi primer marido, Retzel, me contó,
volaba en planeador. sólo tenía una mano.
no me comió la entrepierna ni una sola vez.
quiere conocerte, vive en
Redondo Beach.

Redondo Beach, dije, Redondo Beach.

mi siguiente marido,
Craft, tomaba pastillas y tocaba el piano el día entero.
luego tuvieron que operarle un dedo.
una verruga. era cruel conmigo. ahora sabe
lo cruel que fue conmigo.

¿dónde está ahora?

en África. sigue en África
hice autostop por toda África. viví de gorra
en un barco. conocí a un tipo con un
leopardo. sacaba a pasear al leopardo
todos los días con una cadena.
un día no apareció. el leopardo se lo
había comido.

esa historia tiene gracia.

a mí también me lo parece. me caes bien. entiendes
las cosas. ya he tenido suficiente de tipos jóvenes así,
con cuerpos duros. te quiero a ti. lo tienes todo
controlado.

¿ah, sí?

sí, mi siguiente marido,
Larry, me cubrió una vez el cuerpo de
pétalos de rosa. ¡qué montón de flores! fue
hermoso pero no volvió a hacerme el amor
otra vez en 2 años. era un amante
pésimo. tu eres un amante
estupendo.

¿ah, sí?

sí, ¿no te gustaría ir a Holanda?

no.

¿a París?

no.

¿a África?

no.

¿a Redondo Beach?

no.

eres raro. ¿no te gusta
viajar?

estoy harto de viajar.

¡tendrás que haberme visto volar en el planeador de Retzel!
se me daba bien lo del planeador.
pero no me comía nunca
la entrepierna.

¿Retzel?

sí, ahora es publicista. gana mucho
dinero.

algún día te hablaré de mis
esposas.

no quiero oír hablar de tus
esposas. no quiero oír hablar
de ninguna
de ellas.

se volvió en la cama
dándome la espalda y el
culo.

guapa, le dije, cuéntame algo más de
Retzel.

se volvió de nuevo hacia
mí. ¿de verdad quieres
oírlo?

claro.

entonces nos quedamos tumbados boca arriba
y ella habló de Retzel
y yo escuché.

Charles Bukowski.

Notas sobre colaboradores.

WENDELL THOMAS da clases de escritura creativa todos los
veranos en la Universidad Estatal de Ohio. últimamente
ha colaborado con Lick, Out of Sight, Entrails y muchas
otras revistillas importantes.

RICHARD KWINT se mudó hace poco de Carolina del Sur a
Delaware. Está divorciado y en la actualidad trabaja en
varias obras de teatro de un solo acto.

TALBERT HAYMAN figura en más de 23 antologías. Su tercera
plaqueta de poesía Luz de noche empujada por el invierno
será publicada por Bogbelly Press este otoño. Es profesor
en la Facultad Diurna de Princeton en N.J.

WILLIAM PREWIT ha publicado en infinidad de pequeñas re-
vistas. Vive con su tía, su hija (Margery Jean), su esposa
y su gato (Kenyon) al norte de Nueva Jersey.

BLANDING EDWARDS fundó el fanzine Roll Them Bones.

PATRICIA BURNS es una genio. Enseña en la facultad Diurna
de Princeton en N.J.

ALBERT STICHWORT ha trabajado como friegaplatos, veterina-
rio, leñador, paseador de caballos, estibador, policía moto-
rizado; estudió con Charles Olson y una vez peleó cuatro
asaltos con Joe Louis. Ha vivido en París, Munich, Lon-
dres, Arabia y África. En la actualidad estudia Escritura
Creativa en la Universidad del Sur de California.

NICK DIVIOGONNI monta su caballo todos los días y da clases de
verano en el Colegio Mayor Estatal de Montclair en N.J.

PETER PARK es profesor en la Facultad Diurna de Princeton
en N.J.

MARCEL RYAN le rasuró una vez el pelo de los cojones a Jean-
Paul Sartre.

PETER FALKENBERG es padre de 3 niños y ha trabajado de
conserje, encargado de nómina y celador en un psiquiá-
trico.

VICTOR BENNET fue publicado en North American Review,
Southern Poetry Review, Quixote, Metaball, Wormwood
Review, Hearse, Harper's Evergreen Review, Ramparts,
Avant Garde, Northern Poetry Review, The Smith, The
New York Times, Chelsea, The New York Quarterly, Atom
Mind, Cottonwood Review, Antioch Review, Beloit Quar-
terly, Sun y Mummy
Se suicidó el 9 de noviembre de
1972.

DARNBY TEMPLE es copropietario de unos baños turcos.

STUART BELHAM se masturba 4 veces al día.

HARLEY GABRIEL tiene previsto trabajar el año que viene
como profesor en la Facultad Diurna de Princeton en
N.J.

WILLIAM COSTWICK nació en 1900 en Yokohama, Japón.

MASH EDWARDS violó una vez a una chica que iba en bici.
Ha estudiado con Wendell Thomas, Albert Stichwort,
Tyrone Douglas, Abbot Boyd, Peter Parks y muchos
otros. Su principal influencia es la señora Edith Sitwell.

TANNER GROSHAWK se le busca por el asesinato de 4 estu-
diantes de secundaria.

SASSON VILLON fue amigo de Victor Mature. Es profesor en
la Facultad Diurna de Princeton en N.J.

VICTOR WALTER escribe sus poemas con floretes candentes
en el gaznate de buitres y detesta la televisión.

STUART BELHAM su esposa Tina, se masturba 4 veces al día.

CARSON CRASWELL prefiere no aparecer en las notas sobre los
colaboradores.

TALBOT DIGGINS rocía a su hija de 4 años con agua hir-
viendo un par de veces a la semana. Es editor del boletín
informativo de poesía The Invisible Heart.

PARKER BRIGGS es en la actualidad un alumno con media de sobresaliente en Colegio Mayor Estatal de Montclair en
N.J.

Charles Bukowski.

También me gusta mirar al techo.

Hay policías en la calle
y ángeles en las nubes
y jockeys que cabalgan vestidos de seda.

mañanas abajo
noches arriba
en paralelo a las tardes
hay perros lisiados en
el este de Kansas City
vampiros en Eugene, Oregon,
y largos paseos por un vaso de agua en las
Ciudades Gemelas.

tenía intención de escribirle a Angela
de veras que sí
y agradecérselo todo
porque me gustaba
sinceramente su manera de ponerse el chal en la
escalera
y su infusión de hierbas
y las enredaderas verdes en su
cuarto de baño
la vista desde su dormitorio
y su colección de
Vivaldi.

pero no escribí.

supongo que soy más cruel de
lo que creo.

Charles Bukowski.

Ojos descerebrados.

En la mañana amarga
crecen altas rosas
y las ranas celebran
la victoria.

en el globo vacío de la noche
nada medra*;
la noche
roe y eructa
y la victoria sólo la celebran
mujeres indecentes
abiertas de piernas
con ojos descerebrados.

a mediodía,
pongamos por caso a mediodía,
algo ocurre
por fin.

cambia la señal
el tráfico avanza.

la vida en sí no es el milagro.
que el dolor sea tan constante,
ése es el milagro:

ese martilleo del asunto
cuando ni siquiera puedes gritar ni llorar
y te abruma por todas partes
mirándote a los ojos
comiéndote la carne.

mañana noche y mediodía
el tráfico avanza
y el asesinato y la traición
de amigos y amantes
y toda la gente
te atraviesa.

el dolor es la alegría de conocer
la más cruel de las verdades
que llega sin
avisar.

la vida es estar solo
la muerte es estar solo.

hasta los bobos lloran

mañana noche y mediodía.

Charles Bukowski.


*Medra.
(De medrar).
1. f. Aumento, mejora, adelantamiento o progreso de algo.

Todas las chavalitas.

Fue allá en el norte de California
y estaba en el púlpito
y llevaba recitando un rato,
había estado recitando un montón de poemas sobre
la Madre Naturaleza y la bondad intrínseca
del hombre.

estaba convencido de que todo
marchaba bien en el mundo.
y no se le podía culpar por ello:
era un profesor numerario que nunca había
estado en chirona* ni en una casa de putas;
al que nunca le había dejado tirado el coche de segunda
mano
en la autopista; que
nunca había necesitado más de
tres copas durante su velada
más salvaje;
al que nunca habían atracado, azotado ni
robado;
al que nunca había mordido un perro;
que recibía con regularidad amables cartas de Gary
Snyder, y cuya cara era
afable, tierna y
sin marcas. por último,
su mujer nunca le había traicionado,
ni tampoco su suerte.

dijo:~voy a recitar
tres poemas más y luego voy
a bajar de aquí y dejar que
recite Chinaski.

~¡ay, no!~ dijeron todas las
chavalitas con sus vestidos de color rosa
y azul y blanco y naranja y
lavanda~. ¡ay, no,
recite alguno más, recite alguno
más!

leyó otro poema y luego dijo:
~este es el último poema
que recito.

~ay, no~ dijeron todas las
chavalitas con sus vestidos transparentes
rojo y verdes~. ay, no ~dijeron
todas las chavalitas con sus vaqueros
ceñidos con corazoncitos bordados~. ay,
no ~dijeron todas las chavalitas~.
¡recite más
poemas!

pero cumplió lo prometido.
soltó el poema, se bajó y
desapareció en alguna parte. cuando subí a recitar
las chavalitas cambiaron de postura
incómodas en sus asientos y una de ellas silbó y
otras me hicieron comentarios de lo más interesantes
que utilizaré en un poema algún día
porque este maldito poema en particular
tiene que acabar en alguna parte.

sea como sea, fue dos o tres semanas después
cuando recibí esta carta del poeta William
en la que me decía que disfrutó con mi recital.
era todo un caballero.
yo estaba en la cama con una
resaca de tres días. perdí el sobre
pero cogí la carta e hice con ella
uno de esos aviones de papel
que aprendí a hacer en el
insti. planeó por la habitación
y aterrizó entre un viejo Formulario de Apuestas
y un par de calzoncillos raídos.

no hemos mantenido correspondencia desde entonces.

Charles Bukowski.


*Chirona.
1. f. coloq. cárcel (‖ de presos). Meter, estar en chirona.

Armando Guerrero, Oaxaca, México.