Qué camino difícil
atravesar la noche, el día,
el bien, el mal,
el silencio,
el tumulto,
el odio,
la rabia,
el amor,
el amor.
Abbas Kiarostami.
Qué camino difícil
atravesar la noche, el día,
el bien, el mal,
el silencio,
el tumulto,
el odio,
la rabia,
el amor,
el amor.
Abbas Kiarostami.
Me veo frente a este paisaje parecido al que protejo.
No soy el mismo. Debo comprenderlo de una vez.
He de encajar en mi molde.
He acechado la aceptación súbita de mi realidad.
Despedí la poesía que se cuelga de los brazos.
Incendié los testimonios falaces.
Adopté la forma directa.
Una convergencia prospera en mí.
Abandono mi caminar intrincado. Me dilato en
vastedades blancas. Sirvo en silencio a un solo rey.
Con huesos de ave violento los espacios cerrados.
He sentido ráfagas de otra región sin culpa.
Me hago a la lentitud, al gesto consciente, al rumor
del desierto.
Rafael Cadenas.
Rafael Cadenas.
El que sabe, no habla.
El que habla, no sabe.
Cierra la boca,
baja la persiana.
Desafila su filo,
suelta sus ataduras,
atenúa su brillo
y se hace uno con su propio polvo.
No le importan ni el odio ni el amor,
ni el lucro ni las pérdidas;
no escucha los elogios ni las burlas.
Por eso lo respeta todo el mundo.
Lao - Tse.
Que todo el mundo sepa lo que es bello
es fealdad.
Que todo el mundo sepa lo que es bueno:
eso es el mal.
Ser y no ser no son incompatibles.
Lo difícil es fácil si es difícil.
Si es largo, es corto; y cuando es bajo, es alto.
La voz siempre es concierto; el después, antes.
“Saber” no es anunciar que se está haciendo.
Es desear lo que llega cuando llegue:
desear sin poseer, actuar sin culpa.
Hacer las cosas y dejarlas ir,
porque el dejarse ir las vuelve cosas.
Lao - Tse.
En el momento exacto
de su muerte
pude llamar a una ambulancia y me detuve,
pude salir corriendo y me quedé,
pude acariciar su frente y preferí su mano,
pude llorar y permanecí serio,
pude decirlo todo y callé.
En el momento exacto en que mi padre murió
no pensé en nada más que en su muerte
sucediendo frente a mí.
Orlando Mondragón.
Desearía regalarle a mi padre
un hijo que no esté roto.
Un hijo
sin defectos de fábrica,
con piezas de repuesto para sus enojos,
hábil con los balones o las distancias.
Un hijo que pueda presentarles
una muchacha hermosa en la cena,
sin esta cruz de soledades en la espalda.
Un hijo pared
en el que pueda apoyarse sin miedo.
Un hijo bonsái
que crezca bajo su sombra.
Un hijo gato que no pierda el camino a casa.
Un hijo con todos los ladrillos que planeaste, papá.
No este hijo de papel,
no este hijo de vidrio
que se corta con sus propios bordes.
Orlando Mondragón.
No me quiero perder un solo hilo
del suntuoso brocado de esta felicidad.
Quiero acordarme de todo.
Por eso estoy acá, acostado, despierto,
con sueño pero no para dormirme.
Me visita un recuerdo de hace años:
la luz cuando amanece, el gesto dulce
y hábil de tu mano
que me busca.
Mary Oliver.