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para hacerme vivir en el presente. Ayúdenme
a encontrar el peso de estos días. Que las noches
van a estar bien llenas y mi corazón, salvaje.
...
Papá se evaporó como el rocío en diciembre.
A veces la tristeza todavía me baila por las manos.
Estoy juntando lágrimas para el día
en que me vuelva lluvia.
Hago de cuenta que él habría mirado
mi cuerpo abierto & habría dicho qué hermoso.
Ya sé que no; me engaño,
mareado por el vapor & la esperanza desesperada.
El estómago se ríe de mí,
las costillas chillan de hambre.
“No sean crueles, por favor cállense”.
Estoy seguro de que no hay imperfecciones en el cielo;
el maná es sin azúcar &
tienen hijos heterosexuales &
asan perfectamente el pescado &
seguro que él ya se olvidó de mí.
Debería aprender a resignarme,
pero no puedo evitar pensar
que debería haberle preparado una cajita con sal
& mi verdad & agua de lluvia
para la buena suerte. Para despedirme.
Para siempre.
Logan February.
en una gran Memoria para vivir justo ahora. Y paso en coche
ante la blanca iglesia cerrada — dentro hay un santo de madera
sonriente, desamparado, como si le hubiesen quitado las gafas
Está solo. Todo lo demás es ahora, ahora, ahora. La ley de la gravedad que nos empuja
a ir al trabajo por el día y a la cama por la noche. La guerra.
Tomas Tranströmer.
Cruzo los dedos quebrados para pedir un deseo:
que las ramas de los árboles me protejan de los dragones
y del mal. Pululan escarabajos por el sillón.
Mi terapeuta dice que la palabra es “trauma”.
Un pájaro caído se hace humo.
Yo revuelvo el azúcar de mi té, parado en la mitad
del vendaval de hojas secas. Espero que
papá me esté esperando donde termina el bosque
pero ya sé que él no existe más.
Me llueven las pastillas que me recetaron.
Logan February.
Qué camino difícil
atravesar la noche, el día,
el bien, el mal,
el silencio,
el tumulto,
el odio,
la rabia,
el amor,
el amor.
Abbas Kiarostami.
Me veo frente a este paisaje parecido al que protejo.
No soy el mismo. Debo comprenderlo de una vez.
He de encajar en mi molde.
He acechado la aceptación súbita de mi realidad.
Despedí la poesía que se cuelga de los brazos.
Incendié los testimonios falaces.
Adopté la forma directa.
Una convergencia prospera en mí.
Abandono mi caminar intrincado. Me dilato en
vastedades blancas. Sirvo en silencio a un solo rey.
Con huesos de ave violento los espacios cerrados.
He sentido ráfagas de otra región sin culpa.
Me hago a la lentitud, al gesto consciente, al rumor
del desierto.
Rafael Cadenas.
Rafael Cadenas.